UN CALLEJÓN SIN SALIDA

Desde el pasado 6 de enero Aeroméxico, la línea aérea que concentra casi dos terceras partes de los vuelos que despegan desde el territorio nacional, ha cancelado a causa de la explosión de contagios de Covid-19 en pilotos y sobrecargos un total de 297 operaciones –con corte a este lunes-. El hecho ha situado a los principales aeropuertos internacionales del país ubicados en Ciudad de México, Guadalajara, Cancún y Monterrey en una situación que va de la incertidumbre al caos manifiesto por la cancelación de otros 5 mil vuelos de aerolíneas norteamericanas en el corto lapso de un fin de semana. La pregunta es simple, y francamente obvia: ¿hasta dónde las bajas temporales por incapacidades en el tráfico aéreo del país resultarían en una anticipación al colapso que podría ocurrir con la productividad en industrias, maquilas, fábricas, empresas y escuelas de continuar la escala creciente de los contagios?

La incidencia de casos por la variante ómicron está en su punto más alto de aceleración en dos años de pandemia. La famosa curva que, según Palacio Nacional “aplanó y domó” desde mayo de 2020, se convirtió en una peligrosa línea recta en 2022 que carece de la más mínima inclinación: el pasado 8 de enero México superó la barrera de los 30 mil casos confirmados en el corto lapso de 24 horas, un máximo histórico que desafortunadamente se verá opacado con las cifras que están por anunciarse durante los primeros días de la próxima quincena. Increíblemente, mientras todo esto ocurre, las autoridades sanitarias de diversos órdenes de gobierno mantienen cierto optimismo fundado en que el incremento de hospitalizaciones y decesos lamentables no tienen ninguna proporción con relación a la incidencia de casos positivos. Sin embargo, a estas alturas de la pandemia valdría la pena preguntarse si acaso, ¿los gobiernos tendrán planes, desde el ámbito de sus facultades, para enfrentar el eventual colapso de cadenas productivas por un exceso desproporcionado de pruebas positivas? Pongamos una hipótesis no deseable pero altamente probable: ¿se imagina usted las perdidas económicas a causa de un paro de línea indefinido en una automotriz por el ingreso de ómicron en las naves donde ocurre el ensamblaje final de los vehículos?  

Si la realidad de las próximas semanas confirma que la letalidad de la nueva variante que azota el mundo no se verá reflejada en los hospitales, sino en la reactivación económica en el marco de una accidentada recuperación de fuentes de empleo, una cuesta de enero complicada como ninguna otra en los últimos 20 años y una inflación superior al 7.36 por ciento que, para colmo de males se trata de la quinta cifra más alta registrada a nivel internacional. Bajo este terrible escenario, ¿qué pueden hacer los gobiernos para proteger la economía de los ciudadanos del inminente colapso productivo? Lo que sea que hagan terminará golpeando nuestra cartera. Estamos en un callejón sin salida.

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BIMESTRE ÓMICRON

Justo cuando el mundo daba por hecho que la pandemia de Covid-19 estaba a punto de ser superada con un avance significativo en materia de vacunación en las principales capitales económicas de occidente; la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó una alerta sanitaria “de alta preocupación” a finales de noviembre del año pasado. Habrá que decirlo con todas sus letras: la advertencia del organismo no sólo fue subestimada, sino prácticamente ignorada por gobiernos enteros y sociedades de consumo. ¿Hasta qué punto la opacidad informativa sostenida por más de dos años sobre el origen de un virus que ha trastornado radicalmente nuestras vidas ha ocasionado un déficit de autoridad que jamás habría enfrentado la OMS bajo cualquier otra circunstancia?      

Mientras se descifra el acertijo del siglo, hoy es evidente que el organismo internacional no erró en la intensidad de las alertas: Estados Unidos, uno de los grandes acumuladores de vacunas, por la fuerza de la infodemia sólo ha logrado “inmunizar” al 61.51 por ciento de su población con el esquema completo y, sin embargo, abrió esta semana el juego mundial de los contagios con 1 millón 80 mil 211 casos confirmados en el brevísimo lapso de 24 horas. El desastre inimaginable: laboratorios con interminables listas de espera, un récord de saturación hospitalaria, caos en todas las clínicas por el déficit de personal de la salud. En pocas palabra, el discurso de la superioridad civilizatoria del primer mundo hecho trizas en las filas de las pruebas Covid de la Gran Manzana.

Y mientras tanto en México, al igual que muchas otras parte del mundo, el primer trimestre de 2022 será un trimestre Ómicron. El país ha iniciado su estrepitosa marcha al infinito de los contagios reales pero no registrados; tan sólo este martes se reconocieron oficialmente 15 mil 184 casos a nivel nacional, considerando que el gobierno federal ha hecho muy poco por poner al alcance de grandes segmentos poblacionales las pruebas-diagnóstico de Covid-19, la situación es mucho más que alarmante. En sólo tres días –del 28 al 31 de diciembre- “el primer pico” de la pandemia quedó rebasado; de mantener la incidencia: durante la segunda quincena enero nos acercaremos al nivel más alto de “la segunda ola” de contagios. ¿Cuántas secuelas más nos faltan por completar de la terrible serie que comenzó en Wuhan en 2019? Ni la OMS ni la comunidad científica internacional aún tienen con certeza esa respuesTa.

P.d. El 8 de enero arrancará la aplicación de las dosis de refuerzo para el personal educativo de todo el país, en parte posible gracias a 1.7 millones de bióticos donados por la farmacéutica Moderna. México tiene debajo del tapete 49 millones de dosis que pasaron por aduanas pero que todavía no han sido aplicadas, e increíblemente seguimos “pidíendole fiado” al mundo.    

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EL SUBSIDIO EN LA CHISTERA

¿Cómo fue posible que el IEPS, el llamado Impuesto Especial a la Producción y Servicios, este 2022 pasó de 3.33 a 7.36 por ciento, homologado con respecto a la proyección inflacionaria del Banco de México; mientras que el precio de la gasolina no ha mantenido ningún incremento significativo durante los primeros días del año que comienza? Como si se tratara de un conejo en la chistera, hay truco al más puro estilo del asistencialismo tan descaradamente neoliberal que caracteriza la política económica de la 4T:

Al cuarto para las doce del pasado 31 de diciembre, mientras los deseos de un feliz año se entremezclaban con las tradicionales uvas, el conteo de las campanadas y los abrazos-Covid; el Diario Oficial de la Federación hacía la magia posible: a través de un acuerdo vigente de la semana que corre del 1º al día 7 del mes en curso, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) aumentó $1.02 pesos el estimulo fiscal por cada litro de gasolina Premium despachado en las gaseras de todo el país, quedando en $1.41 pesos y, en consecuencia, fijando artificialmente el precio por debajo de los $23 pesos por litro. El caso de la gasolina Magna fue aún más dramático: el subsidio al IEPS asciende a $3.26 pesos por litro, fluctuando simuladamente el precio final al consumidor por debajo de los $20.80 pesos.

Una medida tan paliativa como desesperadamente populista; recordemos uno de los principales caballitos de Troya de la maratónica campaña presidencial lopezobradorista: “vamos a bajar desde el primero de diciembre el precio de las gasolinas, del diesel, del gas y de la luz (…) si ya estuviésemos en el gobierno, si Morena estuviese gobernando México en estos momentos la gasolina no costaría $14 pesos por litro; costaría, cuando mucho, $10 pesos el litro”. El firme compromiso del candidato terminó en el panteón de los sueños rotos de una secta de fanáticos tan admirablemente adoctrinados como asombrosamente esperanzados; y sin embargo, valdría la pena hacernos una simple pregunta: ¿por qué el gobierno “cuenta chiles” para las vacunas a los menores de 12 años o de los anaqueles con permanente desabasto de medicamentos en el sector salud terminó siendo, a pesar del discurso de la austeridad republicana, “el rey mago de los regalos caros” cuando de subsidiar el precio de la gasolina se trata? La respuesta es tan patética como verídica: para cuidar la investidura presidencial.

Muchos, en defensa del régimen, dirán que detrás del subsidio no hay ninguna chistera sino una medida técnica para controlar la vorágine inflacionaria de una cuesta de enero que se espera complicada como pocas. Quizá tengan razón, no obstante les pregunto: ¿por cuánto tiempo Hacienda podrá mantener “el velo de la ignorancia” sobre el incauto consumidor de gasolina? Y quizá aún más importante: ¿a costa del recorte presupuestal de qué otros programas de desarrollo? Irremediablemente lo sabremos.

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UN REGALO DE LA NAVIDAD

A un mes de que la OMS haya encendido las alertas sanitarias del mundo por la emergencia de la variante Ómicron de Covid-19, las catedrales de occidente viven la explosión de contagios más significativa en 22 meses de pandemia. De hecho, en los últimos 28 días, Estados Unidos ha registrado 3 millones 288 mil contagios; Reino Unido 1 millón 621 mil; mientras que Alemania ha confirmado la existencia de 1 millón 382 mil pruebas positivas durante ese mismo periodo.

¿Qué tan graves son esas cifras? Tendríamos que colocarlo en perspectiva: para el gobierno de Olaf Scholz representa el 20 por ciento de sus contagios acumulados en más de 23 meses de pandemia; sin embargo, para la administración de Boris Jonson, ómicron sólo es equiparable al 13.84 por ciento del total recolectado; mientras que para la Casa Blanca que preside Joe Biden la cifra es aún menor, 6.39 por ciento. Desde luego se trata de la variable demográfica, y no precisamente el alcance de la vacunación, lo que genera el juego de las diferencias: el estado más golpeado por la nueva variante de Covid-19 ha resultado ser Alemania, a pesar de ser el país con mayor tasa de vacunación con respecto a los otros dos, 69.77 por ciento de sus habitantes ya tienen el esquema completo proyectado por las farmacéuticas.

¿Qué pasa en América Latina? Un regalo de la navidad. A casi un mes de haber confirmado la presencia de Ómicron, las curvas de contagios se mantienen estables en toda la región. Brasil, el país con uno de los manejos más desastroso de la pandemia en el mundo entero, ha confirmado 189 mil 295 contagios en los últimos 28 días, menos del uno por ciento del acumulado en 22 meses de pandemia. Argentina, en un lejano segundo sitio, ha hecho lo propio con 86 mil 747 casos positivos de Covid-19 que representan el 1.6 por ciento del total acaparado. México, instalado en el tercer sitio de incidencia en la región, con 62 mil 590 infecciones en el corto lapso de 28 días, acumula sólo 1.77 por ciento del total oficialmente reconocido en 22 meses de pandemia por el gobierno de López Obrador.

¿”El aplanamiento de la curva” en América Latina se debe al milagro de las vacunas? Aunque usted no lo crea en Brasil, Argentina y México el promedio de población con el esquema completo de vacunación es del 63.8 por ciento; muy similar a la cifra que presenta la inmunidad artificial de Estados Unidos, Reino Unido y Alemania, con cerca del 66.65 ciento.

¿Qué pasa realmente en México? ¿Se están escondiendo las cifras de los contagios por debajo del tapete de la 4ta Transformación? Los casos positivos y las reinfecciones no se pueden ocultar: la ocupación de las zonas Covid de los hospitales no mantienen alteraciones; este diciembre no hay filas interminables en las recargas de los tanques de oxígeno; tampoco retornos forzados al home office por explosión de contagios en las oficinas; mucho menos un incremento notable de incapacidades en las industrias a causa de eventuales pruebas positivas. Insisto, estamos ante un regalo de la Navidad, no encuentro otra explicación: disfrutémoslo mientras algunos nos preguntamos ¿por cuánto tiempo durará la gracia? Felices fiestas. 

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LA CAJA CHINA

No cabe duda de que en México la caja china goza de cabal salud. La disputa abierta por la consulta de revocación de mandato entre el Instituto Nacional Electoral, la Suprema Corte de Justicia de la Nación y el presidente Andrés Manuel López Obrador raya en el desacato y, en consecuencia, en una crisis constitucional sin precedentes. Para nadie ha sido un secreto los desencuentros entre Lorenzo Córdova, presidente del Consejo General del INE, y la agenda interesada de Palacio Nacional. En mi columna de Diario ContraRéplica del pasad 14 de abril, en el marco del conflicto de la candidatura fallida del senador Félix Salgado Macedonio, le comentaba con oportunidad lo siguiente:      

“Si hoy el árbitro resultó pateado fue porque las coaliciones vinculantes del pasado reciente ya no tienen la fuerza para protegerlo y, sin embargo, ese comprometido diseño sigue siendo nuestra única garantía para que el Ejecutivo no intervenga en la selección de los grandes electores de los estados que, eventualmente, le permitirán elegir sin contrapesos al sucesor de su preferencia”.  

Los hechos recientes no sólo demuestran la inamovilidad de esa sentencia, sino la parcialidad manifiesta de 18 de 32 de esos “grandes electores” que en las profundas holguras del federalismo mexicano están dispuestos, en un hecho inédito en el desarrollo político nacional de los últimos treinta años, a cuestionar al único árbitro del juego democrático. Desde luego existen salidas y hasta “vías rápidas” para superar el conflicto: Morena en la Cámara de Diputados, según lo dispuesto por el artículo 74 constitucional, cuenta con los suficientes votos como para subsanar el saldo presupuestal; o en su defecto López Obrador, por la vía del decreto presidencial, está facultado para instruir a Hacienda y Crédito Público completar las ministraciones necesarias hasta que se llegue a la cantidad de 3 mil 800 millones de pesos –según cálculos del INE-, necesarios para cumplir con la mentada consulta nacional.

¿Cuál es el problema, entonces? Que ninguno de los actores involucrados les importa llegar a un acuerdo porque a todos les resulta más redituable la prolongación del conflicto: Lorenzo Córdova, junto con la mayoría que ya no tiene la fuerza para protegerlo pero que aún representa, empecinado en el presupuesto no se verá supeditado a los caprichos de Palacio Nacional; López Obrador por su parte, está desviando magistralmente la humillación de salir ratificado sin el respaldo de los 30 millones de votantes que lo llevaron al poder en 2018; mientras que Morena y sus gobernadores muestran su fortaleza distrayendo la mirada de la opinión pública del fracaso electoral que los llevó a perder la mayoría en la Cámara de Diputados.

Y mientras todo eso pasa en las Suburbans de “la austeridad republicana”; en la realidad de la banqueta la inflación no cede; para colmo de males la cuesta de enero, la más complicada que enfrentaremos los mexicanos en los últimos 20 años, coincidirá con el embate de la variable ómicron; y todo parece indicar que seguirán sin encontrar 50 millones de dosis de la vacuna contra el Covid-19 que fueron compradas pero que aún nadie aplica. ¿Dígame usted, si la caja china no goza de cabal salud en México?

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BALIBAR PAGES

  1. Cinq études du matérialisme historique
  2. Citoyen sujet
  3. Ciudadanía
  4. Identity and difference
  5. La filosofía de Marx
  6. Masses, clases, ideas
  7. Para leer el capital
  8. Politics and the other scene
  9. Spinoza y la política
  10. Sobre la dictadura del proletariado
  11. Violence and civility

Etienne Balibar

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CONGRESO PROVIDA

Para nadie es un secreto que la distinción entre ideologías de izquierda y de derecha, a la luz del apocalíptico siglo XXI, es absolutamente inexistente. Desde la caída del muro de Berlín y el consecuente fracaso del socialismo realmente existente, la inmensa mayoría de los gobiernos de occidente perdieron la brújula de su sentido simbólico: la catástrofe no fue la derechización de la vida pública, sino la ausencia de alternativas sustentables frente a la hegemonía del liberalismo global.  

Esta sentencia, que bien podría parecernos muy lejana, está presente en nuestra aldea provinciana, en cada discurso y en cada posicionamiento de la clase política que, para bien o para mal, dirige el destino de la entidad. Para muestra bastaría un solo tema: la despenalización del aborto. No basta con que a ninguna mujer se persiga en Puebla por tomar la decisión de abortar; en otras palabras que las porciones normativas –a pesar del fallo de inconstitucionalidad de la Suprema Corte de Justicia de la Nación- sean, para efectos prácticos, derecho vigente incapacitado procesalmente para convertirse en derecho positivo; el verdadero escándalo radica en que un contenido normativo que atenta contra la soberanía corporea, la autonomía vital de las mujeres y el libre ejercicio de la profesión médica, sigue siendo parte de nuestro sistema jurídico. Para justificar la dilación en la materia el Congreso de Puebla ha hecho de todo, incluso recurrir hasta a lo más absurdo.

En mi columna de Diario ContraRéplica del pasado 29 de septiembre, cuando se sugería someter a consulta popular la mentada despenalización, le comentaba a usted lo siguiente:

“¿Quién les habrá dicho a esta sarta de analfabetos encumbrados en presidencias municipales, diputaciones y hasta senadurías que, después del control de constitucionalidad de la Corte, las creencias religiosas de las mayorías tienen algo que decir, o pero aún, que corregir? En todo caso, ¿cuál sería el resultado previsible en la conversión de las opiniones del populacho en principios jurídicos vinculantes? La opresión de los prejuicios de las mayorías sobre los derechos de las minorías”.

Han pasado más de dos meses desde entonces e increíblemente la situación se ha convertido en un verdadero escándalo de omisión sin precedentes. La verdad de los hechos es triste: en Puebla tenemos un Congreso provida, paradójicamente dominando por una fracción que se dice “de izquierda” pero que actúa como de derecha, y de la más dura que existe, dicho sea de paso. No hay que irse tan lejos, hace unos días la declaración del diputado Eduardo Castillo López encendió las alarmas de la laicidad: “la bancada de Morena –dijo-, está a favor de la vida, lo que hará complicada la despenalización del aborto en Puebla”. Todo un desacato a la Corte, seguramente motivado por las creencias de un hombre que extravió su escapulario para alabar la figura de Benito Juárez y enlistarse en las filas de Morena. La pregunta debía preocuparnos a todos: ¿dónde está la izquierda en un Congreso provida que, por fervorosa creencia o por negligente omisión, defiende los principios teológicos en vez de los valores seculares que han forjado la esencia del Estado mexicano?   

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ARENDT PAGES

Sobre la revolución

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ARENDT PAGES

La libertad de ser libres

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ARENDT PAGES

Karl Marx y la tradición del pensamiento político occidental

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