Archivo mensual: mayo 2013

ACCIÓN NACIONAL Y LA ESCATOLOGÍA DE LA ESCISIÓN

Ernesto Cordero

El sistema de partidos está vaciado de principios, las muestras doctrinarias, pragmáticas y hasta escatológicas mostradas por el Partido Acción Nacional en los últimos meses son prueba contundente de su ideario perdido, de su abdicación opositora y de su complacencia manifiesta. Un par de sexenios habitando la casona de Los Pinos les bastaron para extraviar el camino proyectado por sus fundadores desde los años 40, para Acción Nacional la alternancia significó sepultura y la derrota de 2012 obituario manifiesto, lejano en el tiempo ha quedo aquel partido que sin menoscabar la tradición irrumpía en la vanguardia proponiendo reformas electorales que se anticipaban por casi medio siglo a la liberalización de los años 80 y a la democratización de los 90. Poco a poco, en una metamorfosis singular el PAN ha transitado del espectro de la “oposición leal” al “partido satelital”; en tanto la sumisión y la complicidad frente al Ejecutivo constituyen las bases de su ADN político.

En ese contexto la deposición de Ernesto Cordero como coordinador de la bancada del PAN en el Senado de la República, lejos de representar la primicia de una disciplina manifiesta, constituye una muestra común de lealtad que sistemáticamente, sexenio tras sexenio, el CEN de Acción Nacional ofrenda al presidente en turno. Y sin embargo la novedad subsiste en el hecho de que nunca antes una embestida operada por la coalición dominante del blanquiazul había sido capaz de detonar una escisión legislativa de proporciones irreconciliables.

En tiempos de triangulaciones que exhiben toda clase de tráfico de influencias y malversación de recursos públicos; de empresas y televisoras coludidas con una estructura de competencia desleal por el poder; en plena utilización de una maquinaria capaz de lucrar con la pobreza mediante programas sociales destinados a condicionar el voto; y frente a la impunidad de candidatos y partidos que han hecho del derroche y el lavado de dinero los fundamentos de su proselitismo; la bancada de Cordero, “por la libre” y en pleno desafío al liderazgo de Gustavo Madero, ha decidido trabajar una iniciativa de reforma electoral aparentemente destinada a combatir cada uno de estos males.

La escisión rápidamente cobró los tintes de la dualidad propositiva: en un extremo de la Plaza Tolsá, en el Palacio de Minería y bajo la batuta del Pacto por México, se presentaron las intenciones de un “cuarto poder”, electoral y centralizado, destinado a acabar con los institutos electorales de los estados y las prerrogativas de los gobernadores en la materia; al día siguiente, curiosamente desde la Casona de Xicoténcatl, Ernesto Cordero y Miguel Barbosa –coordinador de la bancada del PRD en el Senado– haciendo lo propio enarbolaron la segunda vuelta como una alternativa que “ipso facto” –según se dijo– permitirá una alternancia opositora, además de haber reforzado su modelo alternativo de régimen electoral con los aditamentos propios de la descentralización y la autonomía de los órganos electorales.

Por más  anecdótico que resulte, por un lado que al “PRIAN” –inolvidable escatología en el discurso de López Obrador– bajo la efigie del Pacto por México haya aceptado al PRD como su inquilino temporal; y por otro que un nuevo frankenstein coalicionista, producto de la ruptura y del acuerdo entre senadores incómodos del PAN y el PRD, al margen de sus rivalidades históricas hayan llegado a un acuerdo electoral común. En fin, pese a la extravagancia de los hechos, la tragedia se impone exhibiendo la pérdida del monopolio por parte de los diputados y senadores de la deliberación y aprobación de las iniciativas de reforma. Como nunca antes la producción legislativa ha abandonado las cámaras, se ha desvanecido la balanza entre poderes; por el contrario el debate parlamentario ocurre extramuros, entre coaliciones de intereses y actores con poderes de veto que en ningún momento apelan ni provienen del sufragio de los ciudadanos. En definitiva el sistema de partidos está vaciado de principios.

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PUEBLA NO ES AMSTERDAM

WP 20

Todos aquellos que a diario sufrimos –y con frecuencia disfrutamos– la ciudad de Puebla recordamos con irreverente sarcasmo el experimento fallido de ciclovía que Blanca Alcalá –hoy senadora de la república– inauguró sobre la 31 Oriente, entre Boulevard 5 de Mayo y Avenida 24 Sur. Este corredor, que perfectamente puede hacer las veces de un arma suicida para aquél aventurado ciclista que se atreva a utilizarlo, tristemente fue el primer referente de infraestructura apta para la movilidad no motorizada en la capital de la entidad.

Dicen que la historia tiene la manía de repetirse. A finales del año pasado el alcalde Eduardo Rivera, en el marco del Corredor Turístico Los Fuertes-Catedral, anunció la construcción de un proyecto similar en el Centro Histórico. Desde luego muchos ecologistas entusiastas vieron detrás de una decisión tan peculiar el primer paso para la “peatonización” del primer cuadro de la ciudad; no obstante conforme fueron avanzando los trabajos el beneplácito se fue desvaneciendo. Poco a poco, entre los meses de enero y febrero de 2013, los corredores fueron emergiendo del trazo urbano del siglo XVII para situarse sobre la 7 Oriente-Poniente y la 5 Norte principalmente.

Los desperfectos salieron a relucir desde el primer día: a) la carpeta asfáltica no está homologada, tampoco el ancho de la vía, en algunas calles hay adoquín en otras concreto estampado, algunos tramos cuentan con 2.50 metros de ancho y otros con sólo 1/3 de esa amplitud; b) ciertamente existen zonas con delineadores reflejantes y esferas de seguridad mientras que otras apenas llegan a vieletas incapaces de brindar protección a los esporádicos ciclistas; c) asimismo habría que considerar que la reducción de los carriles predispuestos para la circulación vial fue dramática, y aunque se intentó solucionar este problema prohibiendo el estacionamiento en las laterales, la falta de infracciones por parte de Tránsito Municipal ha reducido la afluencia a un solo carril, causando un incremento significativo en aquello que toda ciclopista pretende evitar: congestionamiento y contaminación ambiental; d) finalmente, y por si todo lo anterior no fuera suficiente, los mediocres esfuerzos de la señalética han dejado a las veredas carentes de sentido y dirección.

Y aunque cada uno de estos factores son más que suficientes para declarar el desafortunado experimento “ecológico” de Eduardo Rivera, de la regidora Verónica Mastretta así como de la Comisión de Transporte y Medio Ambiente del ayuntamiento como una obra inconclusa, no planificada y defectuosa en el más amplio sentido de las palabras; habría que añadir una serie de componentes  vernáculos que bien podrían sintetizarse en la siguiente expresión: “Puebla no es Ámsterdam”.

La comuna no consideró que llevar una ciclopista al centro histórico de la ciudad implica un despliegue cuantioso de recursos públicos y humanos que van más allá de la simple infraestructura que requiere una movilidad no motorizada: en primer instancia se necesitan modificaciones al COREMUN para flexibilizar los usos de suelo que permitan más estacionamientos, con precios más accesibles, que permitan a los ciudadanos “bajarse de sus autos” para “subirse a sus bicicletas”; en esa misma lógica también habría que establecer reformas a los reglamentos de tránsito, acompañadas de patrullajes sistemáticos capaces de llevar a efecto las infracciones pertinentes; y aun así todo esto sería inútil sin campañas sociales, mediáticas en esencia, que extiendan entre los automovilistas y operadores del transporte público una cultura vial de respeto y preferencia a los peatones y ciclistas; además de una serie de fatigas frecuentes por parte de los elementos de la SSPTM para mantener a raya el comercio informal y evitar lo que hoy está sucediendo a lo largo de la 5 Norte, que la ciclopista en vez de ser un espacio recreativo y turístico se convierta en un lugar de resguardo y protección de los ambulantes.

Por supuesto desde los balcones de palacio municipal estos y muchos otros problemas no se alcanzaron a vislumbrar con claridad, la miopía de los regidores fue descomunal, pues optaron por fetichizar el llamado “ciclismo urbano” tornándolo en un motivo de escarnio e indignación pública. Así las cosas en Puebla, definitivamente cada día más lejos de “la ciudad que queremos”.

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EN RESPUESTA A UNA CRÍTICA INJUSTA

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La Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la BUAP es una comunidad en sí misma. Seis programas de licenciatura, media docena de opciones de posgrado de reconocida calidad académica, y una matrícula activa de poco más de 6000 alumnos críticos y reflexivos provenientes del centro y sureste del país son pruebas contundentes de su singular diversidad y fortaleza.

A lo largo de su trayectoria, inmejorable para la enseñanza-aprendizaje de temas correlacionados con las múltiples aristas de la política y la sociedad se ha consolidado como un espacio en libertad, un ágora donde “se hacen públicas las cosas públicas” –como versa una vieja expresión de Norberto Bobbio–, donde las disciplinas que alberga deliberan y proponen desde la comprensión inmejorable de las aulas y los foros universitarios alternativas de solución a los grandes problemas nacionales y locales. En una palabra nuestra Facultad es un referente activo, una parte viva e histórica de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Sin embargo, y a pesar de toda su influencia en el espectro regional, nunca antes se habían publicado notas periodísticas tan intempestivas sobre la actividad interna de nuestra comunidad. La cobertura mediática que se le dio a nuestra Facultad en los últimos días no tiene antecedente alguno; desde luego el problema no radicó en la atención recibida sino en los intereses inescrutables que la impulsaron. En ninguna de estas columnas se pudo percibir la verdad reconocida: 53.19 por ciento de los Profesores de Tiempo Completo (PTC) con doctorado pertenecen al Sistema Nacional de Investigadores (SNI); el 53.91 por ciento del total de la planta docente recibe apoyos del Programa para el Mejoramiento del Profesorado (PROMEP); más de la mitad de los cuerpos académicos están consolidados; el 100 por ciento de los Programas de Licenciatura y Posgrado han sido avalados por los más altos estándares de calidad; por no mencionar que cada año la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales le abre las puertas de la Universidad a más alumnos de nuevo ingreso que cualquier otra unidad académica de la BUAP, durante el pasado proceso de admisión 1570 nuevas matrículas albergaron en su conjunto las Licenciaturas de Derecho, Ciencias Políticas, Consultoría Jurídica, Criminología, Relaciones Internacionales y Sociología.*

A pesar de los inmensos logros y pese a los grandes esfuerzos, con todo lo que falta por hacer y por mejorar, la coyuntura política eclipsó la visón presuntamente periodística de muchos prejuiciosos cuando las aspiraciones políticas del Dr. Guillermo Nares Rodríguez salieron a la luz; desde entonces algunos analistas partieron del supuesto escalofriante de que una comunidad tan grande y diversa como la Facultad de Derecho se reduce a las aspiraciones y a la trayectoria de un solo hombre, en una síntesis perniciosa ofendieron la dignidad de los universitarios suponiendo que uno solo –por más director que éste sea– puede “desestabilizar” a todos, o peor aún, puede “obligarnos” a respaldarlo violentando la autonomía de nuestra condición universitaria.

No existe fundamento alguno para sostener semejante falacia. La Universidad no es un ejército, tampoco es un partido político y menos aún cuenta con bases militantes; la Universidad es un espacio en libertad, en ella cabemos todos, con todas nuestras fobias, filias y aspiraciones, pues es precisamente aquella “unidad en la diversidad” la constitución de nuestra naturaleza volcada en un espacio de reflexión y crítica. Y en razón de lo mismo los progresos y conquistas de nuestra Facultad, de nuestra Universidad en general, son esfuerzos conseguidos con la colaboración y el trabajo colectivo de una pluralidad; no está en nuestra actitud crítica permitir que uno solo, sea director, síndico, presidente o rector capitalice políticamente aquello que a diario hacemos alumnos, catedráticos, personal administrativo y no académico. Bajo el escudo de Atenea y el Fénix cabemos todos y nadie, absolutamente nadie puede expropiarlo a su conveniencia; quien se atreva a negarlo o a desafiarlo se condena al fracaso y al absurdo.

*Los datos presentados pueden corroborarse en el “Anuario Estadístico BUAP-2012”.

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PARKER & CO.

BUAP

BENEMÉRITA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE PUEBLA

FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS SOCIALES

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LICENCIATURA EN DERECHO 

TEORÍA DEL ESTADO 

EXAMEN PARCIAL

I. Reflexiona y fundamenta las siguientes problemáticas:

1. La sentencia de Hobbes es clara en todos los sentidos: “el hombre es malicioso por naturaleza”. ¿Por qué Pi representa una excepción a la regla?

2. “Cuando Parker expulsa a Pi del bote se comporta como lo hiciera un auténtico dictador”. La afirmación suena tan plausible que cuesta trabajo descubrir la falacia, ¿en qué radica el contrasentido?

3. Si es exclusivo de la naturaleza de los hombres “contraer obligaciones entre sí”, dado que no es posible “pactar con una bestia” y tampoco podemos “estar obligados por juramento” frente a ellas; y si todo lo anterior fuera cierto: ¿cómo Pi logró pactar con un tigre de bengala?

4. ¿En qué punto de la acción “la ley de la pluralidad de los sufragios, siendo una fijación de convención, supuso al menos una vez la previa unanimidad”?

5. A lo largo del naufragio los tripulantes son presas de la fortuna, ¿en qué momento y cómo la fortuna es sustituida por la virtud?

6. ¿Cómo fue posible que Pi construyera un orden político careciendo de una Constitución?

7. Cuando el bote llega a las costas de México el vínculo entre Parker y Pi queda disuelto. ¿Frente a qué causal nos encontramos? ¿Y por qué ésta pasó inadvertida para la teoría contractualista?

II. Marca la opción correcta:

1. La hiena se comportó como un dictador pero en ningún momento fungió como un soberano.

(C) Cierto (F) Falso

2. Parker no tiene autoridad natural sobre sus semejantes puesto que la naturaleza no constituye ningún derecho.

(C) Cierto (F) Falso

3. Parker, antes de que Pi asumiera los derechos de soberanía, fungió como el centro de imputación detentando el criterio decisivo frente a los muchos status individuales y colectivos.

(C) Cierto (F) Falso

4. Pi, después de que Parker fuera despojado de los derechos de soberanía, basó sus acciones en su real majestad.

(C) Cierto (F) Falso

5. El mandato de Pi y la obediencia de Parker fueron una expresión natural de la materia.

(C) Cierto (F) Falso

6. La promesa de los mutuos beneficios entre Parker y Pi ocasionó que los términos del contrato se volvieran obligatorios

(C) Cierto (F) Falso

7. Parker y Pi, pudiendo ser desiguales en fuerza y talento, advienen iguales por convención y derecho.

(C) Cierto (F) Falso

8. La relación entre Parker y Pi se reduce a una relación de necesidad y a un dilema decisional.

(C) Cierto (F) Falso

9. Parker nunca fue ciudadano de ningún Estado.

(C) Cierto (F) Falso

10. Pi abandona la isla en compañía de Parker motivado por las fuerzas de la ciudad.

(C) Cierto (F) Falso

III. Correlaciona los personajes y discursos de la trama de “Life of Pi” con los argumentos de las lecturas hasta el momento abordadas durante el curso: 

1. Considerando los conceptos capitales de nuestras lecturas, y limitándote a la(s) palabra(s) justa(s), ¿qué traducción conceptual merece cada cosa?

Pi

Richard Parker

Hiena

Orangután

Cebra

Rata

Mar

Bote 

Manual de naufragio

Atún

Peces voladores

Silbato 

Isla

Suricatas

2. Tomando en consideración la diversidad de la materia de los estados, formas y contextos, ¿qué adjetivación merece cada una de las etapas del proceso?

Cuando Pi y su familia zarpan de la India

Cuando el barco se hunde

Cuando el orangután aborda el bote

Cuando la hiena mata a la cebra

Cuando el orangután reprime a la hiena

Cuando Parker mata a la hiena

Cuando Parker expulsa a Pi del bote

Cuando Pi domina a Parker

Cuando Pi abandona la isla en compañía de Parker

Cuando Parker abandona a Pi

¡Mucha suerte!

Schmitt – La Dictadura (Youtube) 

Schmitt – La Dictadura (Prezi)

 

 

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