Archivo mensual: septiembre 2013

UN PRINCIPITO PARA KANT

 BUAP

FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS SOCIALES

LICENCIATURA EN DERECHO 

INTRODUCCIÓN A LAS CIENCIAS SOCIALES

El Principito

PRIMER EXAMEN PARCIAL 

PRIMERA PARTE – TEORIZACIÓN OBJETIVA

Reflexiona y fundamenta las siguientes problemáticas:

a)      ¿Con respecto a la proposición inmediata del dibujo de Antoine, me refiero a “su serpiente boa”, cumplió o no con su carácter esencial?, ¿se separó o no del principio de contradicción?, ¿y en qué tipo de demostración incurrió?

b)    “El elefante dentro de la serpiente boa representa su principio esencial; su forma abultada y su color pastoso son sus características accidentales”. (C) Cierto (F) Falso ¿Por qué?

c)      Frente a la proposición de un borrego; el dibujo de una caja satisface al principito: “¡Es exactamente lo que quería!”, argumentó. ¿Por qué?, ¿se trata de un borrego real o existencial?

d)     “Cuando se quiere un borrego es prueba de que se existe”. Si el borrego es un accidente, ¿a qué tipología atiende?

e)      En palabras de Kant, ¿por qué es importante la guerra entre los borregos y las flores?

f)       “¡Las flores son tan contradictorias! Pero yo era demasiado joven para saber amarla”. ¿Qué clase de juicio supone y cuáles son las características del enlace?

g)      Completa según la trama: “diversas ___________ no son a la vez sino unas tras otras (…) sólo en las ______________ pueden hallase ambas determinaciones contradictoriamente __________”. ¿A qué se refiere la expresión “ambas determinaciones”? h)      “La autoridad descansa ante todo en la razón”. Si este es un planteamiento lógico, ¿qué tipo de lógica contiene? i)        El hombre de negocios exclamó frente al principito un auténtico paralogismo: “quinientos un millones de…, ya no lo sé…”.  (C) Cierto (F) Falso ¿Por qué? j)        La expresión que se dijo a sí mismo el principito durante su viaje por los asteroides: “las personas mayores son bien extrañas”. ¿Atiende a un saber o a una opinión?  (Valor: 10 puntos)

SEGUNDA PARTE – SIMBOLISMO COMPARATIVO

Compara, analiza y selecciona la o las opciones correctas:

1. “Los mayores jamás comprenden nada por sí solos y es cansado para los niños estarles dando explicaciones una y otra vez”

a)      Juicio de cantidad b)     Juicio de cualidad c)      Juicio de relación d)     Juicio de modalidad e)      Todos f)      Ninguno 2. “Pero yo, desgraciadamente, no sé ver los borregos a través de las cajas”
a)      Juicio de cantidad b)      Juicio de cualidad c)      Juicio de relación d)     Juicio de modalidad e)      Todos f)       Ninguno

3. “Te dibujaré una armadura para tu flor”

a)      Juicio de cantidad b)      Juicio de cualidad c)      Juicio de relación d)     Juicio de modalidad e)      Todos f)       Ninguno

4. ¿Cuál es la racionalidad, según Kant, del diálogo sostenido entre el contador y el principito?: “¿Tu posees estrellas? ( ..) Si (…) ¿de quién son? (…) De nadie (…) entonces son mías ya que yo lo pensé primero”.

5. ¿Cuál es la racionalidad, según Kant, del diálogo sostenido entre el bebedor y el principito?: “¿Qué haces tú ahí? (…) Bebo (…) ¿por qué bebes? (…) Para olvidar que tengo vergüenza (…) ¿Vergüenza de qué? (…) ¡Vergüenza de beber!”

6. ¿Cuál es la racionalidad, según Hegel, del diálogo sostenido entre la serpiente y el principito?: “Pero, ¿por qué hablas siempre por enigmas? Los resuelvo todos”

7. ¿Cuáles son las razones del zorro, según Hegel, para sostener que “el lenguaje es fuente de malentendidos”?

(Valor: 7 puntos)

TERCERA PARTE – CORRELACIÓN DE DISCURSOS

 Desarrolla en aproximadamente 250 palabras la siguiente problemática:

a)      A diferencia de la flor del principito, una representante fidedigna de la estética trascendental; el zorro sabe que el conocer no es necesariamente conocimiento determinante y determinado. ¿Por qué nuestro zorro es un gran refutacionista?, ¿cuál es la verdad que arroja?, ¿qué es aquello que crítica?, ¿y cuál es la tesis que sostiene?

(Valor: 4 puntos)

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CÁTEDRAS DE INEQUIDAD

BUAP

Desde muy temprano a lo largo y ancho del inmenso espacio institucional que supone la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, el pasado miércoles 11 de septiembre, fueron instalados en tiempo y forma urnas, mamparas, boletas electorales, tinta indeleble, crayones, junto con las acreditaciones de las respectivas comisiones de vigilancia, certeza y auscultación, en 161 casillas que esperaron pacientemente la posible participación de un universo de 83 mil 557 universitarios que moderadamente –“copiosamente” dijeron los que sólo tomaron fotos en Contaduría– se dieron cita frente a 283 urnas custodiadas por 189 consejeros universitarios, 38 directores, 74 académicos e igual número de estudiantes, así como por tres consejeros no académicos; toda esa infraestructura de certeza y legalidad al servicio, nada menos que de la ratificación de un sólo hombre, de ese tamaño la ausencia de equidad y libre competencia en la BUAP.

Desde luego el escarnio público en las redes sociales no se hizo esperar, muchos estudiantes estaban más que indignados –otros simplemente desconcertados– debido a la soledad del hombre del Carolino en la boleta electoral, a quien por cierto pocos conocían hasta hace unas semanas, rápidamente la exhibición pública fue atajada por las cuentas de la Universidad, incluida la del “candidato rector”, que por cierto no tardaron en recibir órdenes de dejar de remitir a los inconformes al “Instructivo para el Proceso de Nombramiento” publicado en la versión digital de la Gaceta Universidad, en su número 170, y que en términos generales establece que el proceso de auscultación sectorial debe realizarse así existiera un sólo candidato que, por el daño del efecto, contiende contra absolutamente nadie.

Al más puro estilo de José López Portillo en 1976, y hasta Portillo desde la clandestinidad tenía a Valentín Campa como candidato no registrado, un funcionario como Alfonso Esparza Ortiz no tuvo reparo en ser ratificado en el cargo ejecutivo más importante de la máxima casa de estudios del estado; y a propósito la operación del Carolino fue demasiado burda, las bases suscritas en la “Convocatoria para el nombramiento” estaban hechas a la medida del encargado del despacho central de la BUAP: ¿quién sino Esparza, en únicamente siete días, pudo haber reunido la documentación certificada y los apoyos suficientes en las unidades académicas? Esto lejos de ser un mérito propio fue más bien una conquista burocrática; la administración central se volcó para que un allegado del círculo más notable de Enrique Agüera tuviera el apoyo de 92 agrupaciones y unidades académicas con el respaldo de 43 mil 930 firmas; ¿quién sino Esparza, con el manejo directo de los recursos de la institución que supone su calidad de rector ad interim, en el corto plazo de siete días hubiera podido difundir su imagen y propaganda en el inmenso campo físico –y regional– que supone la BUAP? Desde entonces, poco a poco la inequidad le imprimía su forma a la materia de una consulta pública indigna.

Y aunque tanto Samuel Tovar Ruiz como Daniel Alcántara León, quienes por cierto la prensa obcecada no tardó en “apadrinarlos” reproduciendo irresponsablemente la ficción de que la universidad atravesaba por una contienda real, también fueron acreedores a la constancia de idoneidad con respaldos casi insignificantes; su estrategia distó mucho de debatir el rumbo y la misión de la universidad pública, abrir el diálogo con la comunidad y señalar críticamente los males recientes: la autonomía fragmentada, la capitalización política de la misión y función de la BUAP, la construcción interminable de edificios e inmuebles al servicio de la megalomanía de unos cuántos, la extremaunción de una universidad como una institución crítica frente al gobierno y el rumbo que ha tomado el desarrollo del estado, etc. Por el contrario los objetivos de Tovar y Alcántara eran tan advenedizos como reprochables: se suscribían a la sola astucia de contender para negociar, beneficiar a la estructura de sus intereses para, finalmente, declinar timando a la comunidad universitaria por completo.

En fin, ¿cuánto le costó a la BUAP la legitimidad del rector electo? En su lugar ¿cuántos libros se pudieron haber comprado?, ¿cuántas unidades del STU se hubieran renovado?, ¿cuántos baches pudieron haberse subsanado en Ciudad Universitaria? Y aunque la austeridad no ha caracterizado el funcionamiento reciente de la máxima casa de estudios; el proceso de renovación nos quedó a deber a todos, incluyendo al propio Alfonso Esparza quien desde el primer minuto del 11 de septiembre llegó cuestionado por una contienda sin opciones, sin competencia dado que fue electo por absolutamente nadie, y si bien el Honorable Consejo Universitario refrendó el voto mayoritario de sus unidades académicas según el principio de su representación, que a esta hora debe estarse difundiendo que contó con una tasa superior al 50 por ciento de participación, nadie pudo haber elegido a Esparza pues toda elección implica selección, discriminación de una opción por otra, a favor o en detrimento de otra; es decir donde uno es electo por todos, ese uno fue ratificado por nadie y por todos a la vez. Triste caso el de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

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REPÚBLICA SITIADA

#1SMX

El Primer Informe de Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto se produjo en el peor de los escenarios previsibles, nada menos que en el centro de una crisis de gobernabilidad extendida y desgastante: mientras el Ejecutivo, acorralado en Los Pinos, rendía su mensaje a la nación haciendo de la mentira el único principio de su comunicación política; el país era sofocado por marchas, plantones, bloqueos y protestas capaces de transgredir los derechos y las libertades de terceros inocentes, incluidos los casos de 950 mil alumnos inscritos en 13 mil escuelas pertenecientes al estado de Oaxaca que han soportado los costos de la reforma con la suspensión del derecho constitucional de su educación pública. Los daños son cuantiosos y lamentables en tanto que la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) resiste desde su embestida “insurgente”, buscando el apoyo de la sociedad que sistemáticamente ha violentado, marcharon rumbo al Senado de la República bajo la temática –#3SMXIluminemoslaNoche– de una acción casi poética.

Se dice que después de una discusión de casi cinco horas –“se dice” porque en todo el proceso el Congreso ha tenido un papel de reparto– la Cámara alta aprobó en lo general, con 102 votos, la la Ley del Servicio Profesional Docente; último eslabón que después de la Ley General de Educación y la Ley del Instituto Nacional para la Evaluación Educativa completó la ingeniería institucional de una reforma que, según los esfuerzos de la costosa propaganda gubernamental, se ha propuesto “elevar la calidad educativa” de millones de niños y jóvenes que por necesidad acuden a las escuelas públicas. A la manera de una medida reactiva la CNTE nos ha preparado, desde las primeras horas de este miércoles, un suculento platillo de manifestaciones y bloqueos que seguramente “se servirá frío” en las calles y plazas de por lo menos 22 estados de la república.

Pero ¿qué representan las marchas?, ¿acaso son un acto de legítima defensa o tan sólo la muestra de una barbarie singular? Y en ese mismo orden de ideas, ¿la aprobación de la reforma educativa supone o no la derrota de la CNTE?, ¿qué fue lo que enseñaron los maestros marchando?, y sobre todo, ¿se privatizará o no la educación pública en México?

Vayamos por partes: ninguna reforma constitucional, ni siquiera una modificación por más significativa que ésta sea de la reglamentación secundaria puede mejorar de inmediato el estado de la emergencia. La naturaleza intrínseca del sistema normativo –siguiendo una vieja idea de Carl Schmitt– dice muy poco sobre quién implementará la norma. El sistema educativo nacional está viciado de principios, desde la formación de alumnos y profesores hasta la mecánica de ingreso, permanencia, transformación e incentivos del personal docente; en suma la legislación recién aprobada hace a un lado la convicción educativa esencial para situar a los profesores, tras la mecánica de la evaluación, en un terreno hasta ahora desconocido para ellos –pero absolutamente familiar para un trabajador no agremiado– me refiero al campo de la inestabilidad laboral.

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) está derrotado, atrapado en las garras del oficialismo perderá para siempre la batalla de su subsistencia; la CNTE por su parte, en tanto exista como gremio organizado, intensificará su lucha reactiva y antisistémica consiguiendo, en el mejor de los escenarios posibles, la suspensión fáctica de una legislación federal en los estados donde la lucha de los maestros disidentes aún tenga significado.

En cuanto al problema de la privatización, el sólo hecho de plantearla y relacionarla con la reforma educativa nos lleva a un punto de completa incomprensión. Desde hace un par de décadas la gratuidad de la educación pública se ha desvanecido tras las cuotas “voluntarias”, aprobadas por las juntas de padres de familia y solicitadas de manera obligatoria por los profesores y directivos de todos los planteles educativos sin excepción; cada vez que se aborda públicamente el tema, la Secretaría de Educación Pública (SEP) responde premeditadamente que las contribuciones no son forzadas, que son recursos de los padres de familia –aunque se beneficien del reparto maestros y directivos–, y que no pueden ser auditadas ni fiscalizadas porque en estricto sentido no son dineros públicos, aunque en la práctica estén subsidiando el mandato del artículo tercero constitucional.

En suma la bandera de lucha de los profesores de la CNTE es digna aunque la forma de su protesta sea reprobable; la Coordinadora lejos de estar derrotada está desacreditada frente a una sociedad que crítica abiertamente la protesta frente a más de un millón de alumnos víctimas, no sólo de los excesos del sistema educativo vigente, sino del abandono reciente por parte de sus propios profesores, los únicos que podrían haber hecho algo digno y encomiable por ellos. La privatización, por si alguien aún tiene el temor que la reforma opere algo que ya existe, optará por la implementación de “contratos de utilidad compartida” entre organismos autónomos de evaluación, agencias prestadoras de servicios y líderes docentes. ¿Cuál fue entonces la lección de los profesores marchando? Exhibieron la fragilidad del orden político, comprobaron las ambiciones descaradas del Pacto por México, y de paso sitiaron a un Congreso que actuó como una oficialía de partes y no como un órgano político capaz de frenar y contrabalancear el poder presidencial.

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