Archivo de la categoría: Sociología

INTRODUCCIÓN A LAS CIENCIAS SOCIALES: SESIONES VIRTUALES

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BENEMÉRITA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE PUEBLA

FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS SOCIALES

INTRODUCCIÓN A LAS CIENCIAS SOCIALES

 

  • Sesión Virtual I

“Política. Lógica y método de las ciencias sociales” – Giovanni Sartori 

¿Qué diferencia existe entre ciencia, teoría y filosofía?

¿Cuáles son las funciones de los métodos de control y cuáles son sus implicaciones en la construcción del conocimiento científico?

Sartori Virtual

Sartori Prez

  • Sesión Virtual II

“Conjeturas y refutaciones. El desarrollo del conocimiento científico” – Karl Popper

¿Cómo ocurre el progreso en la ciencia?

¿Por qué la ciencia parte de problemas y no de observaciones?

¿Cuál es la diferencia entre verificar y refutar?

¿Qué relación tienen las anteriores prácticas con la falsación positiva/negativa?

Popper Virtual

Popper Prezi

  • Sesión Virtual III

“Apología para la historia” – Marc Bloch 

¿Qué quiere decir la expresión “cambio de duración”?

¿El tiempo en el que transcurren las acciones entre los hombres es unitario o múltiple?

¿Por qué el pasado no es un hecho fijado sino el producto de una construcción?

Bloch Virtual

Bloch Prezi

  • Sesión Virtual IV

“¿Qué es la política?” – Hannah Arendt

Sin espacio de intermediación entre  los hombre no existe política, ¿por qué?

¿Qué diferencia existe entre espacio público y espacio público político?

¿Por qué la historia es la política del pasado?

¿Bajo qué términos puede cancelarse la política?

Arendt Virtual

  • Sesión Virtual V

 “Sobre la violencia” – Hannah Arendt

¿Por qué toda violencia es instrumental?

Toda producción supone violencia, ¿por qué?

¿La violencia puede ser racional?

Arendt Virtual

Arendt Prezi

  • Sesión Virtual VI 

“La ideología alemana” – Karl Marx 

¿Por qué las fuerzas productivas condicionan la cuestión social?

¿Por qué la abolición de la propiedad privada sólo es posible dentro de la gran industria?

¿Cuál es el producto de la contradicción entre fuerzas productivas y modos de intercambio?

Marx Virtual

Marx Prezi

  • Sesión Virtual VII

“El manifiesto del Partido Comunista” – Karl Marx & Friedrich Engels 

Marx y los comunistas no están en contra de la pequeña propiedad, ¿por qué?

Si el Estado es una junta donde se administran los asuntos de la clase burguesa entonces ya no es Estado, ¿en qué radica el contrasentido?

¿Por qué toda lucha de clases es una lucha política?

Marx Virtual (Primera parte)

Marx Virtual (Segunda parte)

Marx Prezi

  • Sesión Virtual VIII

“Karl Marx y la tradición del pensamiento político occidental” – Hannah Arendt  

¿En qué consiste la tradición del pensamiento político occidental?

¿Por qué Marx está más anclado a la tradición del pensamiento político occidental de lo que nosotros podríamos estarlo?

¿Cuál es el rasgo estrictamente utópico del pensamiento de Marx?

Arendt Virtual

Arendt Prezi

 

 

 

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THE MONSTER CONDITION

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BENEMÉRITA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE PUEBLA

FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS SOCIALES

LICENCIATURA EN DERECHO 

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INTRODUCCIÓN A LAS CIENCIAS SOCIALES

EXAMEN FINAL

I. Completa el siguiente párrafo con los conceptos más adecuados.  

Asustar es la ________________ de la condición monstruo. Cada asustador, a la manera de un _______  ________ realiza un __________ concreto. Su ________  ________, expresada en cuotas y esquemas de  competencia, no está exenta de relaciones de _____________. Las puertas, un auténtico pasaje entre mundos, son _________ de _________ y, en consecuencia, de ____________.  Claramente la potencial grandeza de los monstruos no es producto de su __________, sino de su habilidad para ______________ la materia prima de los sustos en una __________ distinta que no está libre de riesgos.

Mike Wazowski, gracias a la __________ de la labor, puede unir sus fuerzas afirmando la __________ de los monstruos y el determinismo económico de las relaciones de ____________; mientras que James P. Sullivan, en pleno uso de su __________, atraviesa excepcionalmente la puerta sin afán de ____________  confirmando, no sólo el carácter indeterminado de la __________, sino el hecho de que el ________ de sus manos y la ________ de su cuerpo pudieron ser uno y lo mismo.

Los monstruos si no fueran _________ no necesitarían del _________ para entenderse, quizá por eso en Monstruópolis, a pesar de la __________ de Henry J. Waternoose, puede esperarse lo infinitamente ___________. 

¡Buena Suerte!

 

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QUIS CUSTODIET CUSTODES?

BUAP

BENEMÉRITA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE PUEBLA

FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS SOCIALES 

MAESTRÍA EN DERECHO CONSTITUCIONAL Y AMPARO 

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TEORÍA CONSTITUCIONAL

EXAMEN FINAL 

I. ¿A qué objetos corresponden los conceptos absoluto, relativo y positivo de nuestra Constitución?

II. Señala cinco decisiones tomadas entre 1916-1917 capaces de denunciar la forma política del ser del pueblo mexicano, y en consecuencia erigirse como supuestos básicos de todas las ulteriores normaciones.

III. Encuentra tres fundamentos del pacto constitucional de Querétaro.

IV. ¿Las antonimias jurídicas propias de toda Federación están representadas en el diseño constitucional de 1917? De ser el caso señala los artículos en cuestión.

V. Partiendo de la idea de controles interórganos e intraórganos; identifica plenamente divisiones, influencias nulas, influencias recíprocas y contrabalanceos entre los poderes en cuestión.

VI. ¿Qué artículo alberga el rasgo más decididamente parlamentario del Constituyente?

VII. El diseño de 1917 traslada la facultad de revisión constitucional del Colegio Electoral, como originalmente estaba previsto en 1824, a los Tribunales del Poder Judicial de la Federación. ¿A qué tipo de control se suscribe la decisión y cuál era la intención de los constituyentes?

VIII. Considerando el contenido de las tesis aisladas –tomo CXXIX y volumen LXXXIII del Semanario Judicial de la Federación– de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), responde a las siguientes preguntas: ¿nos encontramos frente a un litigio constitucional?, ¿qué decisiones entraron en colisión?, o en caso contrario ¿por qué no existe subsunción constitucional alguna?

IX. ¿El contenido de las tesis aisladas incurren en anticonstitucionalidad? Si tu respuesta es positiva ¿quis custodiet custodes? Y si es negativa ¿qué decisión constitucional fundamenta el fallo de la Primera Sala?

MATERIALES DE CONSULTA

Constitución 1917

Semanario Judicial de la Federación – CXXIX

Semanario Judicial de la Federación – LXXXIII

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LENIN BY MARX

BUAP

FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS SOCIALES

LICENCIATURA EN DERECHO 

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INTRODUCCIÓN A LAS CIENCIAS SOCIALES

EXAMEN FINAL 

I. Reflexiona y fundamenta las siguientes problemáticas:

  1. La instalación del Kollos es una auténtica representación colectiva, ¿cuál es la expresión del grupo respecto a su relación con los objetos que le afectan?
  2. Considerando que la política para los griegos terminaba en el mismo sitio donde para los romanos comenzaba, ¿por qué el 26 de agosto de 1978, fecha en la que la República Democrática Alemana (RDA) alcanzó un nivel mundial, supone un enorme desafío a la tradición del pensamiento político occidental?
  3. ¿Cómo fue posible que el gobierno de la RDA, sin nunca haber sido una simple administración, haya recurrido a la fuerza para disipar una manifestación?
  4. Desarrolla, en palabras textuales de John Stuart Mill, las implicaciones de la siguiente expresión: “en el potente equipo occidental-oriental practiqué la reunificación antes de tiempo”.
  5. A la altura de la trama: “recordé el dicho de los camaradas: resolvemos los problemas yendo hacia delante. ¡Y entré en acción!”. ¿Acaso el acto subsecuente puede inscribirse en el marco de una acción?, ¿y por qué no ocurre en un espacio público político?
  6. ¿Cómo es posible que Alex, en plena “acción”, sea excluido de la historia? “Mamá debe encontrar su cuarto como lo dejó”, decía. ¿Cuáles son las fuerzas extra, sobre e infrahumanas que suponen el caso en cuestión?
  7. Correlaciona, en palabras exactas de Hannah Arendt, la siguiente afirmación: “el marco alemán inundó nuestra comunidad. El cambio fue de dos a uno (…) Chico, ¿dónde vives? Ya tenemos el marco y tu vienes con Mocca Fix y Fillinchen”.
  8. La escena es contundente: “el plazo para el cambio terminó hace dos días. Este es un caso excepcional. Hasta ahora hallamos el dinero (…) el legislador no ha previsto una prórroga del plazo (…) El plazo ya terminó”. El gobierno socialista de la RDA se transformó en una simple administración auspiciada por capitalistas. Si toda administración descansa en un sistema, ¿por qué la demanda de Alex no fue capaz de traducirse en una respuesta?
  9. Elige la sentencia de Karl Marx que mejor describa la siguiente situación: “la vida en nuestro pequeño país se aceleró cada vez más. Todos éramos como pequeños átomos en un gigantesco acelerador de partículas”.
  10. Alex es un marxista, invirtió la relación entre el pensamiento y la acción, anclándose firmemente en la tradición; quizá esté mucho más cercano a ella de lo que nosotros hemos estado y podremos volver a estar. ¿Por qué la constelación de referencias que prefabricó fue incapaz de transformar el mundo en el que vivía?

II. Compara, analiza y elige la opción más inmediata: 

  1. “A partir de ese momento mi mamá se casó con nuestra patria socialista”.

a) Cosa

b) Orden de hecho

c) Hecho social

d) Coerción social

e) Morfología social

2. “Nuestra patria no sólo son las ciudades y pueblos, nuestra patria también son todos los árboles al viento”.

a) Cosa

b) Data

c) Orden de hecho

d) Hecho social

e) Coerción social

3. “El 7 de octubre de 1989 varios cientos de personas se habían reunido para el paseo nocturno para abogar por paseos sin límites”.

a) Utopía

b) Patología

c) Proceso

d) Duración

e) Acontecimiento

4. “Se perdió un concierto de música clásica frente al ayuntamiento Schöneberg –y comenzó– una gigantesca y singular recolección de materiales viejos”.

a) Testimonio

b) Elección de historiador

c) Documento

d) Memoria

e) Recuerdo

5. “Buen provecho y gracias por haber elegido Burger King”.

a) Proceso

b) Data

c) Fuerza histórica

d) Patología

e) Fuerzas productivas.

6. “Mi mamá se perdió el triunfo imparable del capitalismo”.

a) Acción

b) Crítica

c) Coerción social

d) Testimonio

e) Porvenir

7. “A principios de 1990 las fronteras de la RDA ya no valían nada”.

a) Data

b) Testimonio

c) Fuerza Histórica

d) Verdad

e) Crítica

8. “¿Y usted? ¿Cuándo se largará? Usted me quiere hablar de responsabilidades”.

a) Opinión

b) Crítica

c) Razonamiento

d) Juicio

e) Prejuicio

9. “A dónde hemos llegado que se tiene que buscar en la basura (…) Lo siento, joven. Yo también estoy desempleado”.

a) Meta

b) Principio

c) Objetivo

d) Violencia

e) Necesidad

10.“Pero yo me esforzaba como un héroe del trabajo por resucitar hasta este día en el cuarto de mi mamá una RDA desplegada en todos sus aspectos”.

a) Política

b) Historia

c) Labor

d) Trabajo

e) Acción

III. Elige la dupla de opciones correctas:

  1. El hecho de que “un pequeño balón redondo unificara el desarrollo social de la nación partida y dejó que se fusionara lo que correspondía” sería razón suficiente para hablar del primado de la libertad salvaguardado por la emergencia de la política.

(C) Correcto (I) Incorrecto (L) Lógico (I) Ilógico

  1. La escena donde se exhiben despidos “de un día para otro” a la par de “una televisión sin ballet” supone individuos sometidos a la violencia, “e incluso más originalmente a la necesidad de la vida”, algo definitivamente inadvertido para los habitantes de la RDA.

(C) Correcto (I) Incorrecto (L) Lógico (I) Ilógico.

  1. “Y que todo vuelva a ser como era antes”, se trata un principio de esperanza capaz de revelar una honda brecha entre el pensamiento y la acción.

        (C) Correcto (I) Incorrecto (L) Lógico (I) Ilógico.

  1. “Al clavar los ojos en las nueves ese día me di cuenta de que la verdad sólo era un asunto incierto que podía adaptar fácilmente a la percepción de mi mamá”.

(C) Correcto (I) Incorrecto (L) Lógico (I) Ilógico

5. La actitud de Hanna Schäfer, “intentar cambiar paso a paso las condiciones sociales a través de la crítica constructiva” confirman la proyección del ideario comunista de Marx: “un movimiento real destinado a desarticular el Estado actual”.

(C) Correcto (I) Incorrecto (L) Lógico (I) Ilógico

GOOD BYE LENIN

 

 

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EGIPTO: PRIMAVERA “CON UNA ESQUINA ROTA”

El florecimiento de nuevos órdenes políticos siempre ocurre, en mayor o menor medida, en temporada de resistencia. Como preámbulo a la guerra civil española, durante la primera mitad del año de 1936, Indalecio Prieto –un periodista de profesión convertido a ministro de Estado– desde la dirección del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y ocupando una curul en el Congreso de los Diputados lanzó una sentencia muy pertinente para aquella primavera que tres cuartos de siglo después vería correr las aguas del río Nilo:

“La convulsión de una revolución, con un resultado u otro, la puede soportar un país; lo que no puede soportar un país es la sangría constante del desorden público sin finalidad revolucionaria inmediata; lo que no soporta una nación es el desgaste de su poder público y de su vitalidad económica, manteniendo el desasosiego, la zozobra y la intranquilidad (…) Si el desmán y el desorden se convierten en sistema perenne, por ahí no se va al socialismo, por ahí no se va tampoco a la consolidación de una república democrática, que yo creo nos interesa conservar; se va a una anarquía desesperada que ni siquiera está dentro del ideal libertario; se va a un desorden económico que puede acabar con el país”. En Linz (1996: pp. 13-14).

Esa “anarquía desesperada” que ocurre en diversas latitudes del mundo árabe desde la primavera del 2010 –por decir una fecha emblemática– ha vuelto tras los ropajes de aquello que la prensa internacional ingenuamente ha presentado al mundo como una “ola de revoluciones” que, en honor a la verdad, obedece a formas pretorianas de muchísimo menor escala de conflictividad.[1] Únicamente en Túnez, Egipto, Yemen y Libia se registraron rebeliones, si bien capaces de lograr derrocamientos o reemplazos al más alto nivel de la cúpula gobernante, interrumpidas por la clase auspiciada por el régimen; mientras que en Sahara Occidental, Argelia, Irak, Bahréin, Irán, Siria y Marruecos se replicaron revueltas permanentes con intensidades diferenciadas en casa caso; en tanto que en los países de Jordania, Omán y Kuwait sólo emergieron protestas selectivas –figura I–.

Primavera árabe

Hasta el momento la larga marcha de la primavera árabe únicamente ha involucrado a catorce naciones donde fue desbordada, bajo múltiples grados de violencia y resistencia organizada, las garantías individuales y la paz social de la población civil –figura I–. Trágicamente, y contrario a lo que dicta la tradición climática en esta temporada del año, el conflicto no reparó en la consagración de alguna clase de institución democrática como tampoco en la persistencia de cualquier otro tipo de orden político posible.

Egipto representa el caso emblemático de esta triste paradoja. Gobernado de manera casi ininterrumpida por la Ley de Emergencia No. 162 –que data del año 1958– desde que Hosni Mubarak se convirtiera en presidente en octubre de 1981, y a pesar del compromiso públicamente sostenido por el presidente en 2005 para llevar a efecto su derogación, durante todos esos años y al amparo de dicha normatividad se han cometido un conjunto de vejaciones, desde detenciones arbitrarias hasta desapariciones forzadas.[2]

El clima electoral de 2010 desató lo que era de esperarse: un conjunto de jóvenes organizados se aglutinaron en torno al “movimiento 6 de abril” con el objetivo de poner un alto al estado de emergencia y posibilitar una reforma constitucional que hiciera posible el retorno –si es que alguna vez eso ha ocurrido en Egipto– de elecciones libres, equitativas y transparentes. Y el reclamo era pertinente pues bajo el gobierno de Mubarak se efectuaron muchas detenciones de activistas, sobre todo miembros de la Hermandad Musulmana, tan sólo durante el año 2000 las fuerzas de seguridad habían perpetuado 1 600 detenciones; en contraste, y sólo durante el mes de marzo de 2008, se contabilizaron 831 arrestos que entre enero y marzo del año 2010 palidecieron frente a los más de 1000 perpetuados (HRW, 2011: pp. 3-5). Un año después, durante el 26 y 27 de enero de 2011, apegados e la Ley de Asambleas Ilegales promulgada en 1914 –vigente desde los tiempos del dominio británico– los fiscales acusaron de cometer tagamhur –reunión sediciosa– a cientos de manifestantes pacíficos por haber participado en el primer día de protesta en la Plaza Tahrir así como en otros sitios ubicados en Alejandría y Suez; por esos mismos días los funcionarios del Ministerio del Interior detuvieron con abuso de violencia, por más de 15 días para ser precisos, a más de 1 200 manifestantes (HRW, 2012: pp. 35-39).[3]

El régimen, sin advertir el tamaño de la contingencia que enfrentaba, puso en operación las viejas prácticas disolviendo las manifestaciones con medidas exageradamente represivas.[4] La brutalidad policiaca llegó a escalas indignantes: el 28 de enero la policía disolvió a tiros las protestas que se llevaban a efecto en ciudades como El Cairo, Alejandría y Suez cobrando la vida, en el corto lapso de un sólo día, de la escandalosa cifra de 846 civiles (HRW, 2012: p. 3).[5]

En ese contexto Egipto marchó rumbo a la renovación de su parlamento con una normatividad que concentraba todos los equilibrios de prominencia, los accesos al juego electoral así como la aprobación o cancelación del financiamiento público en la voluntad del Comité Central de Partidos, órgano dependiente del Ejecutivo (HRW, 2011: pp. 18-22). Los comicios transcurrieron a la par de una transición incierta, acaecida por “transacción” más que por un simple “remplazo”.[6] La tecnicidad de la afirmación oculta una tesis muy simple: tras las protestas de enero y febrero de 2011 el ejército decidió retirar a Mubarak de la escena a causa de su imposibilidad para asegurar la estabilidad y, en consecuencia, la persistencia de la clase política auspiciada por el régimen (Meschoulam, 2012: 25/01). Claramente fueron los liberales los que pusieron en operación esta singular primavera; sin embargo los grandes beneficiados de las protestas, y de la caída de Mubarak en consecuencia, no fueron ellos sino la Hermandad Musulmana: la fuerza política que eligió la mayoría de la población para que los representara, una fracción que no tardó en traicionar el mandato imperativo de los ciudadanos colaborando selectivamente con el gobierno militar impuesto (Meschoulam, 2012: 02/02).

El 11 de febrero Omar Suleiman, entonces vicepresidente de la nación egipcia, anunció que Hosni Mubarak había dimitido en su cargo de presidente de la república. Sin duda se trataba de una estrategia emitida a dos voces distintas: a) la primera tenía por objeto conceder a la ciudadanía su demanda más importante, la renuncia del dictador, “gracias a lo cual se ofrecía la atractiva visión de que efectivamente ocurría una revolución de sólo 18 días”; b) por otro lado, con la embestida contra Mubarak, el régimen no sólo aseguraba su permanencia sino que además podía “limitar drásticamente las transformaciones estructurales, conducir una transición ordenada y conservar sus privilegios” dentro del esquema de distribución de los poderes en formación (Meschoulam, 2012: 23/03). De esta manera el vicepresidente Suleiman, asumiendo el control total del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (SCAF), dos días después emitió una declaración constitucional afirmando que el nuevo órgano de gobierno “se haría cargo de la ejecución de los asuntos del país de manera temporal durante seis meses o hasta el fin de las elecciones parlamentarias y presidenciales”; acto seguido suspendió la Constitución de 1971 “facultando” al Consejo para emitir leyes durante todo el periodo transitorio.

De pronto, sin que nadie lo advirtiera, el 19 de marzo de 2011 el SCAF supervisó los trabajos del primer referéndum democrático que se había implementado en Egipto en sus últimos 50 años de historia. Con el respaldo de 77 por ciento, de un total de 18 millones de ciudadanos que acudieron a las urnas, siete disposiciones de la Constitución de 1971 fueron modificadas con el objeto de limitar las facultades del Ejecutivo y llevar a efecto nuevos comicios (HRW, 2012: pp. 6-14).

“Cuanto más breve e inesperada es la transición desde la dominación autoritaria, mayor es la posibilidad de un levantamiento popular y de que éste produzca un efecto duradero. La sorpresa –y alivio– que producen las señales de que los gobernantes son más vulnerables de lo que parecían, así como el hecho de que deben tomarse prontas decisiones acerca de las reglas emergentes, parece contribuir en gran medida a la generalización y espontaneidad del levantamiento” (O’Donnell & Schmitter, 1994: p. 89).

Muy poco le duró a Egipto la noche de los sufragios. El 30 de marzo el Consejo suspendió la Constitución emitiendo una nueva declaración que en su artículo 60 establecía:

“La asamblea electa parlamentaria elegirá una asamblea provisional, compuesta por 100 miembros, quienes se encargarán de redactar una nueva Constitución. El Parlamento tendrá seis meses para finalizar la selección de estos miembros; la asamblea provisional tendrá ese mismo periodo para redactar la nueva Carta Magna que será ratificada por la ciudadanía a través de un referéndum”. En HRW (2012: pp. 7-10).

Con la mano en el corazón el SCAF prometió que se celebrarían elecciones presidenciales en julio de 2012. A pesar de contar con un parlamento electo el Consejo concentró gran parte de la autoridad legislativa –incluyendo el derecho de ratificar o vetar– así como la facultad de nombrar y remover a los miembros del gabinete interino.[7] Como era de suponerse la tragedia constitucional resultó ser mayúscula: el SCAF extendió la vigencia de la Ley de Emergencia estableciendo, el 12 de abril para ser precisos, nuevas restricciones a la libertad de reunión y huelga a través de “la penalización de los ataques sobre el derecho del trabajo y los servicios públicos” a través de Ley No. 34 que tipificó como delito las convocatorias a huelgas, así como cualquier otra manifestación capaz de obstaculizar las obras públicas (HRW, 2011: pp. 28-31).

Algo mucho peor ocurrió con la libertad de expresión e imprenta. Tanto el Código Penal como la Ley de Prensa contienen artículos que establecen prisión e indemnizaciones económicas por discursos considerados, bajo la absoluta discrecionalidad de las autoridades judiciales, como difamatorios o francamente ofensivos.[8]  La Ley No. 117 del año de 1946, a su vez modificada por la Ley No. 311 de 1953, en su artículo 174 reconoce la pena de prisión por no menos de 5 años para todos aquellos que “inciten a la caída del gobierno de Egipto”. Estas disposiciones, que en la realidad de los hechos se traducen en “una criminalización radical del discurso político”, se han convertido en un mecanismo convenientemente selectivo puesto a favor de las autoridades políticas y judiciales de los militares (HRW, 2011: pp.16-23).[9]

Claramente, pese a las crecientes protestas y a pesar de la vulnerabilidad potencial que mostraron los gobernantes frente a la resistencia civil organizada, las cosas no han cambiado demasiado desde la caída del presidente Mubarak. El SCAF –órgano de gobierno resultado de una transición inconclusa– junto con el Parlamento electo, en una suerte de vis a vis que sugiere una accidentada diarquía, han suspendido toda alternativa de reforma: la Ley de Emergencia, los ordenamientos que permiten a la policía actuar con una latitud extraordinaria para disipar manifestantes e imponer el orden en las fronteras nacionales, el Código de Justicia Militar que impide la comparecencia de solados ante el fuero de lo civil, así como un marco normativo con mayores garantías frente al ejercicio de las libertades de expresión, asociación y reunión –cambio jurídico esencial que sentaría las bases de un muy necesario pluralismo de partidos– no sólo han permanecido como reformas suspendidas por el Parlamento y el Consejo, sino por completo impedidas (HRW, 2012: pp. 3-5).[10]

Para el mes de noviembre de 2011, tras la renuncia del gobierno civil dirigida al SCAF, multitudes de manifestantes abarrotaron las calles en al menos ocho ciudades importantes protagonizando “la marcha de un millón de personas”. Por aquellos días ya nadie apelaba a la renuncia de Mubarak, hace meses que había caído; esta vez las consignas eran dirigidas a sus propios representantes concentrados en la Hermandad Musulmana, la única fuerza política con una estructura organizativa sólida capaz de capitalizar las protestas y saber montarse “en los vientos de cambio” como ninguna otra agrupación logró hacerlo por aquellos aciagos días (Meschoulam, 2011: 22/11).

El sentido de la paradoja era absoluto: pese a las protestas que desataron “un golpe de estado disfrazo de transición” que dio al traste con una dictadura soberana de casi tres décadas de persistencia (Meschoulam, 2011: 22/11); el marco jurídico sigue siendo incompatible con el disfrute de los derechos fundamentales consagrados por el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP), por la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos (CADHP) –ambos estatutos ratificados por Egipto desde 1982– y por cualquier otro documento humanitario o asistencialista común al derecho público internacional (HRW, 2012: pp. 11-14).[11]  El estado de emergencia se ha volcado en el único estado de derecho posible.

“Los conservadores de antes –se mantienen, sic.– luchando contra los conservadores de ahora. Muy abajo en las cuotas de poder, y aun manifestándose por no conseguir lo que buscan, están las juventudes liberales, las de las redes sociales, las del discurso de la primavera. Y claro, en medio de la revolución aplastada disfrazada de revolución exitosa, se encuentra el juicio de Mubarak como instrumento de marketing” (Meschoulam, 2012: 05/06).

Entre tanto las detenciones arbitrarias, la tortura en todas sus modalidades así como la violación abierta de derechos humanos avalados por el Ministerio de Justicia, por el Ministerio Público y el Ministerio del Interior se han incrementado exponencialmente (HRW, 2011: pp. 88-86).[12] En definitiva, la segunda mitad del año 2012 ha presenciado el extravío final del discurso y las causas de la primavera árabe; Egipto representa hoy un caso tristemente paradigmático: la redacción de una nueva Constitución –con poderes casi absolutos para los militares– junto con la celebración de elecciones “democráticas” que consagran el aparente triunfo de un candidato islamista, en su conjunto constituyen una serie de acontecimientos incapaces de completar el cuadro de un rompecabezas todavía no resuelto.

Los islamistas, una coalición de intereses que en un principio se opusieron al discurso de la primavera, y que recientemente han concentrado los reclamos del pueblo egipcio a causa del magro papel que desempeñaron en el parlamento; tras el paso del tiempo se han convertido en la única fuerza política capaz de arrebatarles el control de las instituciones a los militares del régimen (Meschoulam, 2012: 19/06). A pesar de que se pronunciaron en contra de obtener la mayoría parlamentaria y la presidencia de Egipto; en diciembre de 2011 obtuvieron lo primero y este julio de 2012 lograron lo segundo:

“Antes de la primera vuelta electoral de mayo, todas las encuestas daban como certero triunfador a Amr Moussa, un exfuncionario y exdiplomático laico que había participado en el gobierno de Mubarak y con el que los militares se podían entender. Sin embargo, esa jornada electoral mostró que los Hermanos Musulmanes tienen mucha más capacidad de movilización y de maniobra de la que se pensaba y sorprendentemente ocuparon el primer sitio. Con este hecho, y la previsible victoria de su candidato en la segunda vuelta de este fin de semana, los militares comprendieron que su show se les estaba cayendo” (Meschoulam, 2012: 19/06).

Más pronto que perezosamente la vieja clase auspiciada por el régimen “aplicó reversa” revitalizando el golpe operado desde la caída de Mubarak. El 14 de junio pasado, a escasos dos días de las elecciones presidenciales, el SCAF disolvió el Parlamento en una medida lo suficientemente autoritaria como para quebrantar de raíz la creciente fuerza de los islamistas y mantener una aureola “democrática” que les permitiera cierto margen de maniobra; tras los comicios del 16 y 17 de junio Mohamed Morsi resultó electo presidente, el cargo no sería ratificado por el Consejo sino hasta las 3:00 pm –tiempo de Egipto– del día 24 de junio (Meschoulam, 2012: 26/06).

¿Cuál será el destino de esta singular primavera en aguas del Nilo? A pesar de un barniz edulcorado con un tono vagamente popular los militares siguen teniendo el control de la nación. Una vez más el Consejo aseguró que en menos de un mes cederán el poder al candidato civil electo; no obstante la alta clase política castrense, hipnotizada por los efectos de una larga dictadura, ha olvidado la cláusula de estabilidad interna de todo sistema presidencialista: el decretismo fulgurante del Ejecutivo, que en condiciones racionales vulnera el estado de derecho permitiendo prácticas de reproducción  tiránicas o al menos arbitrarias, bajo un contexto de permanente emergencia –como el que Egipto atraviesa desde hace medio siglo– podría restaurar el Estado constitucional extinto. Al momento Mohamed Morsi ha desafiado la hegemonía del SCAF ordenado la inmediata reinstauración del parlamento; su triunfo sin duda esconde el contrapeso eficiente, y de naturaleza igualmente emergente, frente a la ilegalidad de las acciones militares impuestas.

A pesar de la verbena democrática quienes conocen el desarrollo político de Medio Oriente saben que el futuro de Egipto dista mucho de ser esperanzador. Si el triunfo de los islamistas se consolida en las próximas elecciones parlamentarias –convocadas por el presidente Morsi en un plazo no mayor de 60 días– y si realmente la redacción de una nueva Constitución ocurre a finales de 2012, los militares no necesariamente podrían perder la partida: el pacto entre la vieja cúpula castrense y la nueva oligarquía islamista aparece en el horizonte como el único recurso capaz de asegurar la persistencia, la estructura de privilegios y con ella la impunidad de los militares frente al sistema de arbitrariedades que ellos mismos han institucionalizado. Bajo este terrible escenario, el más probable entre todos los imaginables, en los próximos meses asistiremos a una suerte de remplazo en la estafeta que comanda la emergencia, sin que esto necesariamente se traduzca en una reforma de los ordenamientos y procedimientos que hoy en día amparan la violación sistemática de derechos y garantías de la población civil.

Egipto emite destellos contrastantes. La danza de los sufragios islamistas continúa sin que los militares quiten sus ojos del fusil y la tanqueta; mientras que al otro extremo las protestas se revitalizan bajo esperanzas libertarias, abarrotando indignadas y esperanzadas las plazas públicas, justo como el primer día de esta frustrada primavera.

*Fragmento tomado de: Huerta Cuevas, Enrique, “La primavera árabe y las formas elementales de la protesta”, en Claudia Ocman Azueta y Blanca Yaquelín Zenteno Trejo (editoras), Escenarios de la construcción política y normativa. Migración, medio ambiente y movimientos sociales, tomo I, México, Gernika, 2013, pp. 173-192.  

BIBLIOGRAFÍA:  

Arendt, Hannah (2006). Sobre la revolución, Madrid, Alianza Editorial.

Bobbio, Norberto (1999). “La rivoluzione tra movimento e mutamento”, su Michelangelo Bovero (curattore), Teoria generale della politica, Torino, Einaudi.

HRW (2012). The road ahead. A human rights agenda for egypt’s new parlament, Human Rights Watch, New York.

——–, (2011). Work on him until he confesses. Impunity for torture in Egipt, New York, Human Rights Watch.

——–, (2010). Elections in Egipt. State of permanent emergency incompatible with free and fair vote, Human Rights Watch, New York.

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Tocqueville, Alexis de (2006). El antiguo régimen y la revolución, México, Fondo de Cultura Económica.


[1] En su acepción política el concepto de revolución implica un proceso escindido entre el movimiento y el mutamento. En un principio se trata de una reforma intensiva capaz de generar nuevos órdenes involucrando la restauración sustantiva de las instituciones “del buen gobierno”, acompañada de una circulación significativa de las élites en el poder; no obstante, en una segunda instancia, ese proceso vuelca en una dinámica pretoriana permeada por una serie de continuidades y rupturas ampliamente selectivas con respecto al orden político precedente, cuyo sentido consiste en el perfeccionamiento de una obra que precede al estallido de la violencia armada: la centralización. Históricamente los pretorianos eran los miembros de la guardia de corps de los emperadores romanos. El término “pretoriano” alude a un sistema o una forma de organización política con baja capacidad para concentrar el poder o expandirlo; este tipo de ordenamiento involucra una serie de mecanismos de violencia expresa acompañados por intereses fraccionarios capaces, entre otras cosas, de reconfigurar “costes de transacción” a partir de un equilibrio fluctuante entre el orden y la contingencia dónde la mecánica de los incentivos está pre-dada por la participación intensiva de las fuerzas armadas en política. Véase Arendt (2006: p. 55-57); Bobbio (1999: pp. 564-582); Huntington (1997: pp. 81 y 177-194); Marx (2003: p. 57); Tocqueville (2005: pp. 124-141 y 320).

[2] Durante medio siglo la Ley de Emergencia ha permitido al régimen prohibir las reuniones públicas y detener personas sin cargos indefinidamente, sujetos a revisiones judiciales y acusaciones que no atienden el debido proceso, sin derecho de apelación y basados en confesiones obtenidas bajo tortura; además “la norma fundamental” ha hecho factible la disposición de civiles frente a tribunales militares que tampoco cumplen con estándares internacionales sobre los juicios justos (HRW, 2012: pp. 11-14).

[3] Meses después, en una regresión excepcional al derecho de libertad de asociación y reunión, el gabinete egipcio y el SCAF (Supremo Consejo de las Fuerzas Armadas) ratificaron la Ley No. 34 que prevé penas de prisión y multas “de no menos de 20 y no más de 50 mil libras egipcias” para todos aquellos que participen en manifestaciones o huelgas que tengan por objeto el impedimento o la obstrucción de las instituciones del Estado o autoridades públicas (HRW, 2012: pp. 39-45).

[4] Para octubre de 2010 la censura no sólo se había apoderado de las principales cadenas de radio y televisión, también de las tecnologías satelitales. El Ministerio Nacional de Telecomunicaciones decretó nuevos requisitos para la mensajería por celular que debían cubrir los subscriptores, previa autorización del Departamento de Información y Prensa. Las medidas tenían por objeto minar la organización de grupos de activistas para entonces ya concentrados en la Asociación Nacional para el Cambio, la Campaña de Apoyo a Mohamed El Baradei, así como en la temida Hermandad Musulmana tanto como en el movimiento 6 de abril (HRW, 2011: pp. 21-29).

[5] La Ley de Policía otorga facultades amplias a funcionarios del Ministerio del Interior. El artículo 102 de la Ley No. 1971 establece lo siguiente: “los agentes podrán utilizar la fuerza necesaria para desempeñar sus funciones si se trata de los medios a su alcance”. La palabra “medios” se refiere a armas de fuego de alcance largo que pueden ser utilizadas discrecionalmente contra individuos aislados, grupos o incluso grandes multitudes (HRW, 2011: pp. 20-22).

[6] Una transición implica un intervalo entre un régimen político y otro. “Las transiciones están delimitadas, de un lado, por el inicio del proceso de disolución del régimen autoritario, y del otro, por el establecimiento de alguna forma de democracia, el retorno de algún tipo de régimen autoritario o el surgimiento de una alternativa revolucionaria”. Lo característico de esta suerte de intervalo, en cualquiera de los casos anteriores, es que el transcurso no supone la definición de las nuevas reglas del juego político (O’Donnell & Schmitter, 1994: p. 19).

[7] El trabajo legislativo del SCAF no ha sido menor. En marzo de 2011 modificó la Ley No. 40 sobre el sistema de partidos con el fin de permitir nuevas asociaciones políticas y organizaciones; así como la Ley No. 73 sobre derecho político con el objeto de restringir los requisitos de elegibilidad de los ciudadanos; también se reformó el Código Penal con el fin de tipifica el vandalismo. Otras modificaciones ocurrieron en la Ley de la Asamblea Popular así como en la Ley del Consejo Shura (HRW, 2012, pp. 3-6).

[8] El artículo 98 del Código Penal establece sanciones para el discurso político que van más allá de lo que es legítimo para el derecho internacional: criminalizan expresiones políticas si éstas son críticas, si tratan de cambiar el orden político, económico o social, además de sancionar abiertamente el llamado o la incitación al uso de la violencia (HRW, 2012: pp. 16-23).

[9] En cuanto a la relación “libertad de expresión” versus “libertad de religión” el mismo artículo 98, inciso f del Código Penal tipifica como delito el uso de la religión “para promover o defender ideologías extremistas con miras a suscitar sedición” (HRW, 2012: pp. 26-28).

[10] Parte del letargo legislativo se explica por la composición del parlamento: los islamistas, en una pluralidad de expresiones políticas, controlan dos terceras partes del recinto; en tanto que los miembros del Partido de la Hermandad Musulmana, fracción de posturas moderadas e incluso abierta a negociar con EEUU, cuenta con una tenue mayoría de asientos (Meschoulam, 2012: 25/1).

[11] Hasta el momento se han registrado más de 4 580 quejas anuales –según reportes oficiales del Consejo Nacional de Derechos Humanos– con una tasa de impunidad, que en virtud de las múltiples vaguedades inherentes al Código Penal vigente, se ha vuelto incalculable (HRW, 2011: pp.16-21).

[12] El Código Penal reconoce la tortura como delito en su artículo 126. Sin embargo la definición de tortura está muy por debajo de la norma internacional: “el servidor o funcionario público que ordenare, o participara en la tortura de un acusado con el fin de inducirlo a que haga una confesión será castigado con pena de prisión, con trabajos forzados, o con una pena de 3 a 10 años de prisión. Si la víctima muere la pena será prescrita por asesinato premeditado, contemplado por el artículo 135”. Desde luego esta definición excluye los elementos contemplados en el artículo primero de la Convención Internacional contra la Tortura, además de obviar los casos de abuso mental o psicológico, así como la tortura que se comete contra alguien que no sea “un acusado” como los testigos potenciales (HRW, 2011: pp. 46-49).

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