Archivo de la etiqueta: Benemérita Universidad Autónoma de Puebla

LA CONSTITUCIÓN EN PERSONA

BENEMÉRITA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE PUEBLA

FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS SOCIALES

LICENCIATURA EN CIENCIAS POLÍTICAS

12647297_10153409558578589_3561013029149336443_n

LIBERALISMO

TERCER EXAMEN PARCIAL

CONSTITUCIÓN FEDERAL DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, 1824.

I. El preámbulo es claro: “el Congreso General constituyente de la nación mexicana, en desempeño de los deberes que le han impuesto sus comitentes para fijar su independencia política, establecer y afirmar su libertad y promover su prosperidad (…) etc.”; y la conclusión es simple: la Carta Magna se suscribe a una tradición liberal. La afirmación suena tan plausible que cuesta trabajo descubrir la falacia, ¿en qué radica el contrasentido?

II. Considerando el art. 6º: “se divide el supremo poder de la federación para su ejercicio, en Legislativo, Ejecutivo y Judicial”; describe y fundamenta todas las posibilidades de separación y contrapeso entre todos los poderes en cuestión

III. A pesar de lo expresado por el artículo 20: “los no nacidos en el territorio de la nación mexicana, para ser diputados, deberán tener, además de ocho años de vecindad en él, ocho mil pesos de bienes raíces en cualquier parte de la república”; el diseño constitucional no está reglamentando un sufragio censitario.

(C) Correcto (I) Incorrecto. ¿Por qué?

IV. No existe fuero constitucional para los representantes del pueblo en el Congreso.

(C) Correcto (I) Incorrecto. ¿Por qué?

V. A pesar de la existencia de dos cámaras el Legislativo no es un poder dividido.

(C) Correcto (I) Incorrecto. ¿Por qué?

VI. A pesar de la existencia del vicepresidente el Ejecutivo no es un poder dividido.

(C) Correcto (I) Incorrecto. ¿Por qué?

VII. Si hablamos de contra-balanceos, ¿qué artículo es el de mayor vinculación efectiva?

(   ) Art. 38 ( ) Art. 42 ( ) Art. 44 ( ) Art. 75 ( ) Art. 126 ( ) Art. 139. ¿Por qué?

VIII. ¿Qué tipo de república configuró el constituyente de 1823-1824?

(   ) Confederada (   ) Democrática (   ) Federal (   ) Unitaria. ¿Por qué?

IX. Quizá el diseño de 1824 esté mucho más próximo a un sistema parlamentario que a un sistema presidencial. No obstante el documento alberga una falla intrínseca: la base de su representación hace imposible la instrumentación de cualquier estructura parlamentaria. Si todo lo anterior fuera cierto, ¿cuál es el origen jurídico de esta imposibilidad técnica?

PUGNA ENTRE CONSTITUYENTES, 1824 Vs. 1917.

X. A pesar de que la Constitución de 1824 creó la figura de un vicepresidente no arrojó un semipresidencialismo; del mismo modo la Carta Magna de 1917, a pesar de que concentró Jefe de Estado y Jefe de Gobierno en una sola figura, tampoco fue capaz de configurar un presidencialismo pleno. Si todo lo anterior fuera cierto, ¿cuáles son las fuentes formales de ambas imposibilidades?

XI. El diseño de 1917 traslada la facultad de revisión constitucional de las leyes del Colegio Electoral, como originalmente estaba previsto en 1824, a los Tribunales del Poder Judicial de la Federación. ¿Cuál era la intención de los constituyentes y cuáles son sus efectos inmediatos?

Constitución 1824

Constitución de 1917

Deja un comentario

Archivado bajo Docencia

DERECHO Y ELECCIÓN

Carlos Antonio Moreno Sánchez

El pasado 13 de enero se llevó a cabo la fase final del proceso electoral más comentado y controvertible de la historia reciente de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, originalmente programado para el 30 de octubre del año pasado, suspendido por la transgresión de un amparo predispuesto para su desistimiento, y finalmente salvaguardo por una serie de mecanismos emergentes y ampliamente discrecionales; en suma después de un verdadero viacrucis lleno de proezas y anécdotas inimaginable alumnos, académicos y trabajadores no académicos de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (FDyCS) pudimos emitir nuestro sufragio frente a cinco candidaturas en disputa. Después de diez horas de apertura, alrededor de las 18:00 horas, un total de 26 casillas fueron llenando sus actas, entregando la papelería y sellando debidamente cada una de sus urnas.

Como dicta la tradición el auditorio José María Morelos y Pavón se erigió como una auténtica sala de auscultación, desde las 19:00 horas en una auténtica reminiscencia de la era gaditana “se cantaron” uno a uno, frente a una mirada pública prácticamente cautiva, 327 sufragios provenientes del sector académico, 4054 de los estudiantes y 34 del sector no académico. Muy entrada la madrugada, después de un conteo maratónico y extenuante, humo blanco emanaba de la “chimenea” de nuestra Facultad, la tasa de participación global se situó en el 61.12 por ciento del electorado, sin duda había triunfado la democracia: Carlos Antonio Moreno Sánchez resultó electo Director de la FDyCS para el periodo 2014-2018 con el respaldo del 74 por ciento de los catedráticos y el 53.72 por ciento de los estudiantes.

La segunda fuerza más votada, representada por José Pablo Portillo Castillo, consiguió el 14.76 de los votos totales emitidos; muy cerca José Francisco Ávila Caso se posicionó con el 10.14 por ciento de los sufragios; mientras que Arturo Rivera Pineda, casi en empate técnico con Javier Andraca Huerta, con la fuerza de los amparos y a pesar de que fueron los únicos candidatos que lograron la cobertura de todas las agencias de noticias del estado y la región, lograron con esfuerzos sobrehumanos el 7.11 y 6.68 por ciento de las preferencias respectivamente. Nos referimos a cuatro caballeros que juntos obtuvieron el 38.69 por ciento de la intención del voto, ni siquiera su virtual alianza les hubiera permitido la victoria, derrotados de antemano y desde el primer día de su contienda sus esfuerzos conjuntos se quedaron a 16.71 puntos de distancia de la candidatura ganadora.

Pero, ¿por qué su derrota fue tan escandalosa? La Universidad es una aristocracia electiva que tiene como variable de control una serie de transiciones demográficas que, a diferencia de la vida pública, están relacionadas con la vida activa –académica y laboral– de estudiantes, catedráticos y personal administrativo. Las transformaciones de la BUAP en los últimos años no tienen parangón: Andraca Huerta, Ávila Caso, Portillo Castillo y Rivera Pineda son auténticas piezas de museo, rémoras de un pasado que se jugó su última partida el pasado lunes 13 de enero, pasaron de noche el fortalecimiento de una Facultad que en todos sus indicadores hoy se encuentra por arriba de la media nacional; la mayoría de ellos ostenta plazas de profesores-investigadores sin tener obra publicada y sin estar inscritos al Sistema Nacional de Investigadores (SNI), carecen de doctorado o lo obtuvieron –el triste caso de Rivera– en una escuela incorporada de dudosas procedencia. Este rezago durante la campaña se transformó en desconocimiento de una comunidad compleja y plural que cambió frente a sus narices a lo largo del último un cuarto de siglo, incapaces de identificarla se vieron imposibilitados para difundir propuestas cercanas a las necesidades y anhelos reales de profesores y estudiantes de seis programas de licenciatura, media docena de opciones de postgrado, sin olvidar aquellos que subsisten en la compleja situación de los campus regionales.

Y aunque el rezago que los cuatro candidatos comparten –o más bien ocultan– constituye una variable significativa de su grandiosa derrota, todavía falta explicar ¿por qué el principio de máxima publicidad generado por el amparo interpuesto no operó en favor de la candidatura del quejoso? Rivera Pineda, después de toda una vida de trabajo en la Facultad, sólo logró convencer a tres profesores de que votaran por él, técnicamente fue discriminado por 324 catedráticos y 3744 estudiantes –ya puede ir corriendo al Juzgado Sexto de Distrito y argumentar “falta de aprecio”–, sin embargo hay muchas razones mucho más contundentes que pueden explicar una fracaso tan humillante que contrasta con una publicidad tan exorbitante; desde las más obvias como la falta de un proyecto sustentable hasta las más sutiles como la transgresión causada a la autonomía universitaria por un personaje gris, incapaz de acumular preferencias competitivas, presa del escándalo fácil y la provocación abierta, situado en una realidad sin contenido ni sustancia, predispuesto a capitalizar al primer ofrecimiento las causas que defiende –no olvidemos el contexto en el que desiste del amparo–. En fin, más allá de la subjetividad de mis interpretaciones los números son contundentes y la lección fue inequívoca: la FDyCS castigó severamente, en las urnas y con su amplio desprecio, el amparo interpuesto así como la intervención desatada.

Finalmente podemos dar vuelta a la página, una nueva era ha dado comienzo en nuestra unidad académica, el Dr. Carlos Antonio Moreno Sánchez la encabeza y la apuesta será la única posible: la consolidación de nuestros indicadores de excelencia y calidad a través de una gestión digna, académica y con sentido social. Enhorabuena.

5 comentarios

Archivado bajo Columna, Política

EL DERECHO, LA FACULTAD Y LAS TRAMPAS DE LA LEY

Auscultación Derecho

Lo que ha ocurrido en los últimos días en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla ha sentado un precedente pernicioso que a nadie nos conviene: un día antes de celebrarse el proceso de auscultación, originalmente en diez unidades académicas de la máxima casa de estudios, la cobertura mediática lentamente anticipaba el camino de la emboscada, una crisis jurídica sin precedentes se asomaba a través de las notas de los portales electrónicos de las casas de noticias más importantes del estado y la región, a ocho columnas las agencias se debatían entre la celebración y la cancelación de los comicios y había razones suficientes para incentivar la confusión: el Sexto Juzgado de Distrito en el Estado de Puebla ordenó la suspensión temporal del proceso electoral argumentando la presunta “inconstitucionalidad del artículo 113 fracción II del Estatuto Orgánico de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla”, en virtud de un amparo indirecto interpuesto por Arturo Rivera Pineda a quien la Comisión Electoral le negó la carta de idoneidad por rebasar el límite de edad establecido por la Convocatoria. Una vez que la Comisión fue notificada de la medida precautoria el anuncio oficial no tardó en desatar una serie de contradicciones inesperadas.

Entremos en materia, hablemos de la presunta inconstitucionalidad del artículo 113 fracción II del Estatuto Orgánico. En el marco de los requisitos de elegibilidad de Director de Unidad Académica a la letra dice: “tener más de treinta y menos de sesenta y cinco años a la fecha del nombramiento”; bajo este supuesto la Convocatoria en su Base 2 inciso b sólo se limitó a operar el principio de la norma base. Sin embargo el problema radica en que cualquier requisito elegibilidad es en sí mismo restrictivo, no olvidemos que toda elección parte del principio de la discriminación, no obstante la limitante en cuestión –según el razonamiento del Juez– “transgrede el orden constitucional” a partir de lo estipulado en el artículo primero de la Carta Magna que a la letra establece en su párrafo quinto:

“Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto menoscabar los derechos y las libertades de las personas”.

El planteamiento del juez, casi por ósmosis constitucional, equiparó el contenido del artículo primero en “una causal de nulidad abstracta” que reforzó con los derechos de ciudadanía consagrados en el artículo 35 de la Ley Fundamental, concretamente con la fracción II que establece: “poder ser votado para todos los cargos de elección popular, teniendo las calidades que establezca la ley”. Y así fue como a partir de una pirueta jurídica el Sexto Juzgado de Distrito decidió admitir la demanda de garantías promovida por Rivera Pineda, “por propio derecho, contra actos del Consejo Universitario de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla” convocando a audiencia constitucional para los efectos legales el próximo 3 de diciembre de 2013. Cabría resaltar el hecho de que aunque fue la Comisión quien le negó la Carta de Idoneidad, el amparo está dirigido al Consejo Universitario fuente de toda normatividad universitaria.

No obstante detrás de la “pulcritud” de un razonamiento aparentemente jurídico –que se le asignó el número de expediente 1501/2013– se esconden una serie de argumentos demasiado burdos y sin fundamento: en primer lugar destaca el hecho que el artículo 35 constitucional no es competente para el caso en cuestión, los procesos de auscultación para la renovación de los cargos directivos de las unidades académicas de la BUAP no son elecciones populares, y ni siquiera pueden suscribirse a los derechos de la ciudadanía desde el momento en que no todo ciudadano mexicano puede votar en ellos sino únicamente alumnos, académicos y personal administrativo matriculado, incluso para el caso concreto de las preparatorias pueden hacerlo un sinnúmero de estudiantes que carecen de la edad mínima de 18 años que les permite el ejercicio legal de los derechos de ciudadanía.

Ahora bien el artículo primero de la Carta Magna tampoco puede ser extralimitado en sus facultades y utilizarse como una “causal de nulidad” de un procedimiento que, dicho sea de paso, pertenece a los mecanismos de renovación propios de un organismo autónomo constitucional. Premeditadamente el Juzgado Sexto de Distrito abrió una controversia bajo los términos de una antinomia irresoluble –y bastante patética–, pues si bien el artículo consagra el principio de la “no discriminación por edad”; el artículo tercero constitucional en su fracción VII otorga a las universidades autónomas “la facultad y la responsabilidad de gobernarse a sí mismas”. En términos operativos la miopía de un juez, en la defensa de las garantías de Rivera Pineda, transgredió el derecho de libre sufragio de una comunidad predispuesta a votar el pasado 30 de octubre por el candidato de su preferencia. A propósito bajo la nueva Ley de Amparo los miles de terceros implicados también podemos interpelar la suspensión arbitraria de nuestras garantías frente a los juzgados federales; pero esto sería tan absurdo como si en el año 2018 los ciudadanos mexicanos que se encuentren entre los 18 y 34 años emprendieran acciones legales por la “discriminación” contenida en la fracción II del artículo 82 constitucional que marca los principios de elegibilidad del Ejecutivo Federal a partir de los 35 años, y cabe destacar que en ese rango “de potenciales quejosos” se encontrará cerca del 40 por ciento del padrón electoral.

Pandora se ha desatado y el problema es que no encontramos su caja por ningún sitio: la judicialización del proceso ha iniciado sin siquiera haber permitido que una comunidad adscrita a una unidad académica emitiera un solo sufragio. Rivera Pineda, de contender por la Dirección de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, si es que eso pretende, tendría que hacer campaña solo, en detrimento de los cuatro candidatos restantes que verán en esa acción de equidad operativa una consecuencia de desventaja sustantiva. Vergonzosamente la lucha en los tribunales refleja los intereses mezquinos de una coalición inconfundible que pretende ganar con amparos lo que es incapaz de conseguir “por derecho propio” con los sufragios.

5 comentarios

Archivado bajo Columna, Política

ESPARZA: HERENCIAS PROFANAS

Esparza 01

Este 4 de octubre muy de mañana la clase política hizo su arribo a las instalaciones del Complejo Cultural Universitario como si el tiempo apremiara, presas de una urgencia inusitada la cita se asumió como impostergable: el rector interino Alfonso Esparza Ortiz, que hasta esta madrugada fungiera como “candidato a rector electo”, rindió protesta en el cargo más importante de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla para el periodo 2013-2017: funcionarios y representantes de primer nivel de los gobiernos federal, estatal y municipal; un grupo muy bien escogido de candidatos electos que muy pronto cobrarán su importancia en los encabezados de la prensa nacional y local; así como algunos miembros prominentes, de esos que ostentan credenciales a perpetuidad entre los partidos políticos de tradición y hasta de ocasión se encontraban entre la concurrencia; a unos cuantos metros también hicieron presencia los empresarios, inversionistas y concesionarios más influyentes del estado y la región; sin olvidarnos del alto clero que ataviados con la autoridad moral que les caracteriza dieron su bendición sin perder ningún detalle de la ocasión; por supuesto el Consejo Universitario, vicerrectores, directores de las unidades académicas, profesores y trabajadores no académicos, así como el personal administrativo junto con algunos estudiantes, rellenaron felizmente la glamurosa escena desde gayola.

La “pompa y circunstancia” de esta mañana no era para menos; el evento reprodujo la vulgar ficción que desde hace varios días exhiben espectaculares, periódicos, revistas y pasquines, contaminando el espacio físico e institucional que supone la máxima casa de estudios con la megalomanía de costumbre: “un bigote grandilocuente” enfundado en un burócrata de triste figura, un leitmotiv que se repite una y mil veces y que por momentos nos recuerda los primeros años de Enrique Agüera en la oficina central del Colegio Carolino. En cada una de estas escenas sólo cambia el paisaje, y qué vergüenza que la universidad pública en Puebla sea haya reducido a un mero paisaje aderezado para el lucimiento de un solo hombre: en algunas ocasiones son los docentes sosteniendo sus definitividades los que aparecen como escenografía; en otras se trata de un grupo “genuino” de estudiantes muy contentos por haber tocado a su “rey tamaturgo”; otras imágenes son más clásicas, simplemente muestran la infraestructura y los clichés propios del desempeño profesional docente, pero siempre en segundo plano y retocados por el photoshop que hace invisible al espectador las goteras de los nuevos edificios, la mala calidad de las lobobicis y el riesgo latente de las ciclovías en Ciudad Universitaria, o sencillamente la abismal distancia entre el salario de los catedráticos y el del funcionario en cuestión.

Toda esta parafernalia, por supuesto, no es obra de la mera casualidad; está diseñada para reproducir una falacia y una perversión. La primera es muy obvia: “la Universidad es producto del esfuerzo de todos comandado por uno sólo”; la afirmación suena tan plausible que más de uno se la tragó completa esta mañana en el Complejo Cultural Universitario. Y dicho sea de paso es un auténtico acto de barbarie que la comunicación social de la BUAP se concentre en la propagación de semejante tautología. Los logros, los indicadores, las acreditaciones son un esfuerzo colectivo, colegiado y loable, pero al final una danza de cifras que expresan muy poco sobre la relación vital de la universidad, aquella que ocurre en el aula y extramuros, en el proceso de enseñanza-aprendizaje entre alumno y profesor que nos llevan finalmente a la meta central de la Universidad: la profesionalización de nuestros estudiantes. Tristemente ese es un asunto obviado y transgredido por la estrategia institucional del culto a la personalidad de nuestros rectores.

La perversión es todavía más interesante, se dice que “la BUAP vive un periodo de estabilidad, que ha superado el ciclo de crisis recurrentes que la han fustigado desde los años 50”, en las palabras de Fernando Santiesteban –publicadas en este mismo periódico digital–, “son ya más de dos décadas de transiciones tersas en el mando universitario, desde el Maestro José Doger Corte, pasando por Enrique Doger Guerrero y Enrique Agüera Ibáñez, este mes de marzo, la rectoría queda en manos de Alfonso Esparza Ortiz”; argumentó el funcionario. Pero ¿acaso no hay razones suficientes para hablar de una crisis cuando esta mañana tomó posesión alguien que lleva casi medio año al frente del cargo ejecutivo más importante de la Universidad? O dicho de manera más directa, ¿que la función pública de la rectoría, con todos los recursos públicos, técnicos y humanos que este desempeño supone, haya sido utilizada como plataforma política por Enrique Doger y Agüera Ibáñez no son razones suficientes para hablar de una crisis de descomunales repercusiones? Obviamente a muchos les conviene encubrir el oficialismo con los falsos ropajes de un “terciopelo” que curiosamente se ha acomodado a los intereses del poder público, negando la actitud crítica de nuestra Universidad junto con su capacidad para proponer e implementar mejores alternativas al desarrollo político y social de Puebla y la región. En suma discrepo abiertamente: nos encontramos frente a una herencia que operada desde el Carolino ha profanado nuestra autonomía, precisamente desde hace dos décadas.

2 comentarios

Archivado bajo Columna, Política

CÁTEDRAS DE INEQUIDAD

BUAP

Desde muy temprano a lo largo y ancho del inmenso espacio institucional que supone la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, el pasado miércoles 11 de septiembre, fueron instalados en tiempo y forma urnas, mamparas, boletas electorales, tinta indeleble, crayones, junto con las acreditaciones de las respectivas comisiones de vigilancia, certeza y auscultación, en 161 casillas que esperaron pacientemente la posible participación de un universo de 83 mil 557 universitarios que moderadamente –“copiosamente” dijeron los que sólo tomaron fotos en Contaduría– se dieron cita frente a 283 urnas custodiadas por 189 consejeros universitarios, 38 directores, 74 académicos e igual número de estudiantes, así como por tres consejeros no académicos; toda esa infraestructura de certeza y legalidad al servicio, nada menos que de la ratificación de un sólo hombre, de ese tamaño la ausencia de equidad y libre competencia en la BUAP.

Desde luego el escarnio público en las redes sociales no se hizo esperar, muchos estudiantes estaban más que indignados –otros simplemente desconcertados– debido a la soledad del hombre del Carolino en la boleta electoral, a quien por cierto pocos conocían hasta hace unas semanas, rápidamente la exhibición pública fue atajada por las cuentas de la Universidad, incluida la del “candidato rector”, que por cierto no tardaron en recibir órdenes de dejar de remitir a los inconformes al “Instructivo para el Proceso de Nombramiento” publicado en la versión digital de la Gaceta Universidad, en su número 170, y que en términos generales establece que el proceso de auscultación sectorial debe realizarse así existiera un sólo candidato que, por el daño del efecto, contiende contra absolutamente nadie.

Al más puro estilo de José López Portillo en 1976, y hasta Portillo desde la clandestinidad tenía a Valentín Campa como candidato no registrado, un funcionario como Alfonso Esparza Ortiz no tuvo reparo en ser ratificado en el cargo ejecutivo más importante de la máxima casa de estudios del estado; y a propósito la operación del Carolino fue demasiado burda, las bases suscritas en la “Convocatoria para el nombramiento” estaban hechas a la medida del encargado del despacho central de la BUAP: ¿quién sino Esparza, en únicamente siete días, pudo haber reunido la documentación certificada y los apoyos suficientes en las unidades académicas? Esto lejos de ser un mérito propio fue más bien una conquista burocrática; la administración central se volcó para que un allegado del círculo más notable de Enrique Agüera tuviera el apoyo de 92 agrupaciones y unidades académicas con el respaldo de 43 mil 930 firmas; ¿quién sino Esparza, con el manejo directo de los recursos de la institución que supone su calidad de rector ad interim, en el corto plazo de siete días hubiera podido difundir su imagen y propaganda en el inmenso campo físico –y regional– que supone la BUAP? Desde entonces, poco a poco la inequidad le imprimía su forma a la materia de una consulta pública indigna.

Y aunque tanto Samuel Tovar Ruiz como Daniel Alcántara León, quienes por cierto la prensa obcecada no tardó en “apadrinarlos” reproduciendo irresponsablemente la ficción de que la universidad atravesaba por una contienda real, también fueron acreedores a la constancia de idoneidad con respaldos casi insignificantes; su estrategia distó mucho de debatir el rumbo y la misión de la universidad pública, abrir el diálogo con la comunidad y señalar críticamente los males recientes: la autonomía fragmentada, la capitalización política de la misión y función de la BUAP, la construcción interminable de edificios e inmuebles al servicio de la megalomanía de unos cuántos, la extremaunción de una universidad como una institución crítica frente al gobierno y el rumbo que ha tomado el desarrollo del estado, etc. Por el contrario los objetivos de Tovar y Alcántara eran tan advenedizos como reprochables: se suscribían a la sola astucia de contender para negociar, beneficiar a la estructura de sus intereses para, finalmente, declinar timando a la comunidad universitaria por completo.

En fin, ¿cuánto le costó a la BUAP la legitimidad del rector electo? En su lugar ¿cuántos libros se pudieron haber comprado?, ¿cuántas unidades del STU se hubieran renovado?, ¿cuántos baches pudieron haberse subsanado en Ciudad Universitaria? Y aunque la austeridad no ha caracterizado el funcionamiento reciente de la máxima casa de estudios; el proceso de renovación nos quedó a deber a todos, incluyendo al propio Alfonso Esparza quien desde el primer minuto del 11 de septiembre llegó cuestionado por una contienda sin opciones, sin competencia dado que fue electo por absolutamente nadie, y si bien el Honorable Consejo Universitario refrendó el voto mayoritario de sus unidades académicas según el principio de su representación, que a esta hora debe estarse difundiendo que contó con una tasa superior al 50 por ciento de participación, nadie pudo haber elegido a Esparza pues toda elección implica selección, discriminación de una opción por otra, a favor o en detrimento de otra; es decir donde uno es electo por todos, ese uno fue ratificado por nadie y por todos a la vez. Triste caso el de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

1 comentario

Archivado bajo Columna, Política

EN RESPUESTA A UNA CRÍTICA INJUSTA

FdyCS 01

La Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la BUAP es una comunidad en sí misma. Seis programas de licenciatura, media docena de opciones de posgrado de reconocida calidad académica, y una matrícula activa de poco más de 6000 alumnos críticos y reflexivos provenientes del centro y sureste del país son pruebas contundentes de su singular diversidad y fortaleza.

A lo largo de su trayectoria, inmejorable para la enseñanza-aprendizaje de temas correlacionados con las múltiples aristas de la política y la sociedad se ha consolidado como un espacio en libertad, un ágora donde “se hacen públicas las cosas públicas” –como versa una vieja expresión de Norberto Bobbio–, donde las disciplinas que alberga deliberan y proponen desde la comprensión inmejorable de las aulas y los foros universitarios alternativas de solución a los grandes problemas nacionales y locales. En una palabra nuestra Facultad es un referente activo, una parte viva e histórica de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Sin embargo, y a pesar de toda su influencia en el espectro regional, nunca antes se habían publicado notas periodísticas tan intempestivas sobre la actividad interna de nuestra comunidad. La cobertura mediática que se le dio a nuestra Facultad en los últimos días no tiene antecedente alguno; desde luego el problema no radicó en la atención recibida sino en los intereses inescrutables que la impulsaron. En ninguna de estas columnas se pudo percibir la verdad reconocida: 53.19 por ciento de los Profesores de Tiempo Completo (PTC) con doctorado pertenecen al Sistema Nacional de Investigadores (SNI); el 53.91 por ciento del total de la planta docente recibe apoyos del Programa para el Mejoramiento del Profesorado (PROMEP); más de la mitad de los cuerpos académicos están consolidados; el 100 por ciento de los Programas de Licenciatura y Posgrado han sido avalados por los más altos estándares de calidad; por no mencionar que cada año la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales le abre las puertas de la Universidad a más alumnos de nuevo ingreso que cualquier otra unidad académica de la BUAP, durante el pasado proceso de admisión 1570 nuevas matrículas albergaron en su conjunto las Licenciaturas de Derecho, Ciencias Políticas, Consultoría Jurídica, Criminología, Relaciones Internacionales y Sociología.*

A pesar de los inmensos logros y pese a los grandes esfuerzos, con todo lo que falta por hacer y por mejorar, la coyuntura política eclipsó la visón presuntamente periodística de muchos prejuiciosos cuando las aspiraciones políticas del Dr. Guillermo Nares Rodríguez salieron a la luz; desde entonces algunos analistas partieron del supuesto escalofriante de que una comunidad tan grande y diversa como la Facultad de Derecho se reduce a las aspiraciones y a la trayectoria de un solo hombre, en una síntesis perniciosa ofendieron la dignidad de los universitarios suponiendo que uno solo –por más director que éste sea– puede “desestabilizar” a todos, o peor aún, puede “obligarnos” a respaldarlo violentando la autonomía de nuestra condición universitaria.

No existe fundamento alguno para sostener semejante falacia. La Universidad no es un ejército, tampoco es un partido político y menos aún cuenta con bases militantes; la Universidad es un espacio en libertad, en ella cabemos todos, con todas nuestras fobias, filias y aspiraciones, pues es precisamente aquella “unidad en la diversidad” la constitución de nuestra naturaleza volcada en un espacio de reflexión y crítica. Y en razón de lo mismo los progresos y conquistas de nuestra Facultad, de nuestra Universidad en general, son esfuerzos conseguidos con la colaboración y el trabajo colectivo de una pluralidad; no está en nuestra actitud crítica permitir que uno solo, sea director, síndico, presidente o rector capitalice políticamente aquello que a diario hacemos alumnos, catedráticos, personal administrativo y no académico. Bajo el escudo de Atenea y el Fénix cabemos todos y nadie, absolutamente nadie puede expropiarlo a su conveniencia; quien se atreva a negarlo o a desafiarlo se condena al fracaso y al absurdo.

*Los datos presentados pueden corroborarse en el “Anuario Estadístico BUAP-2012”.

3 comentarios

Archivado bajo Columna, Política

PARKER & CO.

BENEMÉRITA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE PUEBLA

FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS SOCIALES

LICENCIATURA EN DERECHO 

IMG_8513

TEORÍA DEL ESTADO 

EXAMEN PARCIAL

I. Reflexiona y fundamenta las siguientes problemáticas:

1. La sentencia de Hobbes es clara en todos los sentidos: “el hombre es malicioso por naturaleza”. ¿Por qué Pi representa una excepción a la regla?

2. “Cuando Parker expulsa a Pi del bote se comporta como lo hiciera un auténtico dictador”. La afirmación suena tan plausible que cuesta trabajo descubrir la falacia, ¿en qué radica el contrasentido?

3. Si es exclusivo de la naturaleza de los hombres “contraer obligaciones entre sí”, dado que no es posible “pactar con una bestia” y tampoco podemos “estar obligados por juramento” frente a ellas; y si todo lo anterior fuera cierto: ¿cómo Pi logró pactar con un tigre de bengala?

4. ¿En qué punto de la acción “la ley de la pluralidad de los sufragios, siendo una fijación de convención, supuso al menos una vez la previa unanimidad”?

5. A lo largo del naufragio los tripulantes son presas de la fortuna, ¿en qué momento y cómo la fortuna es sustituida por la virtud?

6. ¿Cómo fue posible que Pi construyera un orden político careciendo de una Constitución?

7. Cuando el bote llega a las costas de México el vínculo entre Parker y Pi queda disuelto. ¿Frente a qué causal nos encontramos? ¿Y por qué ésta pasó inadvertida para la teoría contractualista?

II. Marca la opción correcta:

1. La hiena se comportó como un dictador pero en ningún momento fungió como un soberano.

(C) Cierto (F) Falso

2. Parker no tiene autoridad natural sobre sus semejantes puesto que la naturaleza no constituye ningún derecho.

(C) Cierto (F) Falso

3. Parker, antes de que Pi asumiera los derechos de soberanía, fungió como el centro de imputación detentando el criterio decisivo frente a los muchos status individuales y colectivos.

(C) Cierto (F) Falso

4. Pi, después de que Parker fuera despojado de los derechos de soberanía, basó sus acciones en su real majestad.

(C) Cierto (F) Falso

5. El mandato de Pi y la obediencia de Parker fueron una expresión natural de la materia.

(C) Cierto (F) Falso

6. La promesa de los mutuos beneficios entre Parker y Pi ocasionó que los términos del contrato se volvieran obligatorios

(C) Cierto (F) Falso

7. Parker y Pi, pudiendo ser desiguales en fuerza y talento, advienen iguales por convención y derecho.

(C) Cierto (F) Falso

8. La relación entre Parker y Pi se reduce a una relación de necesidad y a un dilema decisional.

(C) Cierto (F) Falso

9. Parker nunca fue ciudadano de ningún Estado.

(C) Cierto (F) Falso

10. Pi abandona la isla en compañía de Parker motivado por las fuerzas de la ciudad.

(C) Cierto (F) Falso

III. Correlaciona los personajes y discursos de la trama de “Life of Pi” con los argumentos de las lecturas hasta el momento abordadas durante el curso: 

1. Considerando los conceptos capitales de nuestras lecturas, y limitándote a la(s) palabra(s) justa(s), ¿qué traducción conceptual merece cada cosa?

Pi

Richard Parker

Hiena

Orangután

Cebra

Rata

Mar

Bote 

Manual de naufragio

Atún

Peces voladores

Silbato 

Isla

Suricatas

2. Tomando en consideración la diversidad de la materia de los estados, formas y contextos, ¿qué adjetivación merece cada una de las etapas del proceso?

Cuando Pi y su familia zarpan de la India

Cuando el barco se hunde

Cuando el orangután aborda el bote

Cuando la hiena mata a la cebra

Cuando el orangután reprime a la hiena

Cuando Parker mata a la hiena

Cuando Parker expulsa a Pi del bote

Cuando Pi domina a Parker

Cuando Pi abandona la isla en compañía de Parker

Cuando Parker abandona a Pi

¡Mucha suerte!

 

 

Deja un comentario

Archivado bajo Docencia, Filosofía